El fiscal denunció a la senadora que responde a Quintela por advertir que «no van a alcanzar los helicópteros». Se suma a la causa contra el «Gitano» y en la provincia creen que es una maniobra de Martín Menem para asfixiar el PJ.
Carlos Stornelli decidió apretar el acelerador contra el esquema de poder riojano. Después de denunciar al gobernador Ricardo «El Gitano» Quintela, el fiscal de Comodoro Py puso en la mira a su principal espada en el Senado: Florencia López. La acusación es por «amenaza de sedición» e «incitación a la violencia», una carátula pesada que en el peronismo leen como el manual de estilo del lawfare libertario.
La bronca de Stornelli nació en un cruce de alto voltaje en la Comisión de Trabajo, donde López —ex vicegobernadora de Quintela— le tiró la historia por la cabeza a Patricia Bullrich. «El pueblo se va a despertar y no van a alcanzar los helicópteros para que se fuguen como lo hicieron antes», lanzó la senadora, recordándole a la ministra de Seguridad su paso por el gobierno de la Alianza en 2001.
La rosca detrás de los tribunales
En La Rioja no creen en las casualidades. La denuncia de Stornelli llega justo cuando Martín Menem y su primo Lule terminan de armar el partido propio para disputarle la provincia al PJ. Para el entorno del «Gitano», las denuncias son «pedidas» desde el despacho de la presidencia de Diputados para desgastar a la única gestión que hoy le planta bandera a Javier Milei.
«Es una cacería de brujas. Buscan proscribir a los que dicen la verdad sobre el ajuste», dicen en el bloque de Unión por la Patria.
El antecedente del «Gitano»
La situación de López es un calco de la de Quintela. El gobernador había dicho días atrás que Milei «no llega al 2027» si sigue destruyendo el tejido social y, en un desliz que hoy le cuesta caro, habló de los «sacrificios que valen la pena» en referencia a la crisis del 2001.
Stornelli, rápido de reflejos, unificó el criterio: para el fiscal, el gobierno riojano está orquestando un plan de desestabilización institucional. El pedido de indagatoria para ambos ya está en los despachos de Comodoro Py, mientras el abogado Santiago Dupuy de Lome —un denunciante serial cercano al oficialismo— sumó su propia presentación para que las causas no pierdan ritmo.
Bullrich y el «golpismo»
En el recinto, Bullrich no se quedó callada y la acusó de «golpista». El cruce dejó en claro que la estrategia del Gobierno es polarizar al extremo: cualquier crítica dura al modelo económico es respondida con una denuncia penal por sedición.
Mientras tanto, en la Casa de las Tejas, Quintela y López se mantienen en su posición. Saben que el frente judicial es el precio por liderar la liga de gobernadores rebeldes, pero también entienden que la asfixia financiera que les impone la Rosada es el verdadero «helicóptero» que preocupa a la provincia.





