Yamil Sarruff, diputado del Parlasur y ex intendente de Felipe Varela, se reunió con el ministro Alfredo Menem para respaldar un nuevo mandato del Gobernador al calor de la reforma constitucional. El rol de los asesores, el ajedrez nacional y la inminente cumbre del oficialismo que dirimirá entre forzar la continuidad o activar el «Plan B» con Gabriela Pedrali.
El tablero político de La Rioja continúa sumando piezas en una partida que tiene como único objetivo la retención del poder provincial. En las últimas horas, un movimiento sorpresivo sacudió la modorra del justicialismo local: Yamil Sarruff, diputado por el Parlasur y ex intendente del departamento Felipe Varela —cuya cabecera es la ciudad de Villa Unión—, mantuvo un encuentro a solas con el ministro de Desarrollo, Alfredo Menem, en su despacho ministerial.
El motivo de la visita no fue protocolar. Según trascendió, Sarruff le transmitió al funcionario, de extrema confianza del gobernador Ricardo Quintela, su apoyo total e irrestricto para que el mandatario vaya por la reelección, amparándose en el nuevo escenario que dejó la reciente reforma de la Constitución provincial.
La jugada generó revuelo en los pasillos de la Casa de Gobierno. Lo que sorprende del respaldo de Sarruff es su procedencia política: el dirigente del oeste riojano no pertenece al «riñón» del quintelismo puro. Su acercamiento es leído en la gobernación como una señal de fortaleza, demostrando que la idea de un nuevo mandato empieza a permear y a cosechar adhesiones más allá de la tropa propia y de los límites de la capital.
La génesis del operativo clamor y la estrategia a dos puntas
El debate por la continuidad de Quintela dejó de ser un susurro para convertirse en una estrategia a viva voz. Todo se precipitó a partir de las recientes declaraciones del asesor político Fabián de la Fuente, un hombre de consulta permanente del Gobernador, quien no descartó la reelección y dejó entrever que los cambios constitucionales habilitarían legalmente esa maniobra.
Sin embargo, el laboratorio político de La Rioja juega a dos puntas. Mientras De la Fuente y un sector del gabinete operan en el plano doméstico para blindar el territorio, otro de los principales asesores del mandatario, Enrique Díaz Brizuela, concentra sus esfuerzos fuera de los límites provinciales. Su tarea es clara: trabajar en el posicionamiento nacional de Quintela dentro de la reconfiguración del peronismo, mostrándolo como uno de los principales opositores a las políticas de la Casa Rosada.
La cumbre del jueves: retener el poder y el «Plan B»
Todo este entramado de adhesiones y estrategias desembocará en la gran cumbre quintelista del próximo jueves. Tal como se anticipó, más de 50 dirigentes de la mesa chica y el núcleo duro del oficialismo se verán las caras para unificar el discurso y trazar la hoja de ruta electoral.
El mensaje que saldrá de ese encuentro será contundente: el espacio hará todo lo política y legalmente posible para no ceder el poder en 2027. La primera opción, hoy fortalecida por apoyos externos como el de Sarruff, es encontrar el andamiaje jurídico que le permita a Quintela volver a figurar al tope de la boleta.
No obstante, la política requiere de red y el oficialismo no la descarta. Si la vía reeleccionista choca contra un muro infranqueable en la Justicia, el quintelismo ya tiene diseñado su «Plan B». Todas las miradas y el armado territorial apuntan a la actual diputada nacional Gabriela Pedrali, la figura elegida para garantizar la continuidad del proyecto si el Gobernador debe, finalmente, dar un paso al costado en la provincia para concentrarse en la arena nacional.




