En medio de una profunda crisis económica y tras más de dos años y medio de recortes por parte del Gobierno Nacional, la secretaria de Transporte provincial, Alcira Brizuela, confirmó que la provincia sostendrá el beneficio para más de 22.000 alumnos. La fuerte inversión, que ya superó los $4.700 millones, y el crudo diagnóstico sobre la realidad de las familias riojanas.
En un contexto de asfixia financiera para las provincias y tras la eliminación de los subsidios al transporte por parte del Gobierno Nacional, La Rioja decidió tomar un camino distinto al de otros distritos del país: garantizar la continuidad del Boleto Estudiantil Gratuito hasta el final del actual mandato provincial.
La medida, que busca llevar alivio a los bolsillos de miles de familias golpeadas por la crisis y la inflación, fue ratificada este martes por la secretaria de Transporte de la provincia, Alcira Brizuela, enviando un contundente mensaje que resuena a nivel nacional sobre el impacto real de los recortes.
«El sacrificio que está haciendo la provincia de La Rioja es enorme. No se retiró el beneficio como en otras provincias. ¿Qué pasó en estos últimos dos años y medio de este gobierno nacional? Retiraron los subsidios nacionales, y hay muchas provincias que retiraron el beneficio, o de los 40 boletos le dan 20, o de los 50 le dan 30», sentenció Brizuela al analizar el panorama federal.
Una «decisión política» en tiempos de motosierra
Mientras que en gran parte del interior del país el transporte público atraviesa una crisis que obligó a gobernadores e intendentes a achicar planes de asistencia, el gobierno riojano absorberá el costo de los traslados escolares. Según detalló la funcionaria, sostener esta política demandó en los 9 meses de clases del ciclo lectivo anterior una inversión superior a los 4.700 millones de pesos.
En la ciudad de La Rioja Capital, donde la tarifa única de colectivo alcanza los $1.000, y en localidades clave como Chilecito —que cuenta con tarifas diferenciadas por kilometraje—, el impacto en la economía familiar es crítico. «Los padres hoy no tienen para poder mandar a los chicos a la escuela, les está costando», reconoció Brizuela, proyectando que para este ciclo 2026 la demanda del boleto gratuito marcará un nuevo récord debido a la vulnerabilidad económica de los hogares.
El operativo de entrega y el reclamo por más viajes
Con un universo que el año pasado trepó a 22.000 estudiantes beneficiados, el gobierno provincial montó un estricto operativo territorial. Para evitar pérdidas, las tarjetas se entregan de manera personal a los alumnos o a sus tutores legales en las propias escuelas. Tan solo en el departamento de Chilecito, el beneficio ampara a una matrícula de más de 3.150 jóvenes que cursan los últimos años de la escuela secundaria.
Actualmente, por ley, la provincia otorga 40 boletos mensuales (dos pasajes diarios) a cada alumno. Sin embargo, ante las distancias en ciertos distritos y los esquemas de cursada, surgió un reclamo social para elevar el cupo a cuatro viajes por día. Al respecto, la titular de Transporte aclaró que dicha modificación excede al Ejecutivo y debe ser tratada como un proyecto de ley en la Cámara de Diputados provincial.
Por su parte, el sector universitario (Boleto Universitario o BUC) deberá esperar unos días más para acceder a la gratuidad. El cronograma oficial estipula que la activación para el nivel superior comenzará el próximo 6 de abril, luego de Semana Santa y tras haber cubierto el grueso de la matrícula de nivel primario y secundario.
Un parque automotor al límite
La otra cara de la moneda de esta política expansiva es la tensión sobre el servicio de transporte. El incremento exponencial de usuarios que migraron al colectivo —cifra que saltó de 16.000 beneficiarios antes de 2023 a más de 22.000 en el último año— pone a prueba la infraestructura local.
«Nos gustaría tener un par de colectivos más para reforzar algunas líneas, pero la situación económica de la provincia es constante», admitió Alcira Brizuela, exponiendo la delicada línea sobre la cual caminan las arcas riojanas para poder sostener el servicio.
En medio del tire y afloje fiscal entre Nación y las provincias, La Rioja levanta la bandera del boleto estudiantil como un escudo social, marcando un fuerte contraste en el escenario político y apostando a sostener el acceso a la educación pese al ajuste estructural.