El director del Centro Comercial e Industria provincial, Juan Keulyan, trazó un duro panorama marcado por la dependencia del empleo público y los bajos salarios. Anunció la realización de un censo para medir la vacancia en el microcentro y marcó el drástico contraste de la recesión frente al dinamismo de la Pampa Húmeda.
La provincia de La Rioja atraviesa uno de los momentos más críticos para el sector comercial. La combinación de una fuerte caída del consumo, los altos costos de los alquileres y el peso abrumador de las tarifas de los servicios públicos está reconfigurando por completo el mapa de los negocios. Desde el noroeste, el escenario local funciona como un semáforo de alerta de una recesión que no golpea a toda la Argentina por igual.
En diálogo con Radio Fenix Multiplataforma, Juan Keulyan, director del Centro Comercial e Industria de La Rioja, brindó detalles alarmantes sobre el estado de situación. «En el país hay muchos problemas y acá están agudizados. Evidentemente, porque acá el 80% del empleo es público, el problema es más serio porque los salarios del empleo público en La Rioja son bastante bajos», explicó el dirigente.
Esta severa pérdida del poder adquisitivo derivó en una postal cada vez más frecuente y preocupante: las persianas bajas en pleno casco histórico. Ante esto, la entidad iniciará un relevamiento exhaustivo y urgente. «Vamos a empezar mañana o pasado a hacer un censo en la zona centro para ver cuántos locales vacíos quedaron y ahí vamos a saber dónde estamos parados». Durante la charla, se expuso como ejemplo dramático el tramo de la calle Bazán y Bustos, donde de aproximadamente 15 locales comerciales, 11 se encuentran vacíos.
El éxodo a la periferia y el golpe de la crisis energética
La crisis no solo destruye negocios, sino que también los expulsa de los polos tradicionales. Muchos comerciantes deciden abandonar el centro para instalarse en zonas menos costosas. «Hay muchos que se van a la periferia porque los alquileres son más bajos», señaló Keulyan. A este factor de supervivencia se le suma un cambio forzado en el hábito de los consumidores: «La gente está comprando más en los negocios de cercanía».
El costo de sostener la estructura de un local comercial está asfixiando en particular a sectores como la gastronomía, donde los altos consumos de energía eléctrica (debido a la necesidad de heladeras y cámaras frigoríficas) son ineludibles. Keulyan reveló un dato que gráfica la crudeza del momento: «Hubo cuatro locales gastronómicos a los que les cortaron la luz porque no podían pagar».
Transformación digital y la brecha de la Argentina productiva
Más allá de la coyuntura local, el directivo hizo hincapié en un cambio estructural que avanza en todo el país: la consolidación del comercio electrónico. Según precisó para contextualizar el fenómeno global, en el primer semestre del año 2025 las ventas registradas por internet representaron el 18% del total. Sectores como la electrónica y los perfumes lideran esta transformación digital, aunque advirtió que los productos cotidianos o exclusivos seguirán requiriendo indefectiblemente de la vidriera física.
Al proyectar el impacto de la crisis a nivel nacional, Keulyan dejó en evidencia la existencia de dos realidades económicas en el país. En base a conversaciones con sus pares del interior, señaló que las grandes capitales sufren problemas similares a los de La Rioja, pero el escenario cambia drásticamente en las regiones agrícolas.
«En la zona de la Pampa Húmeda, los pueblos chicos no tienen tantas dificultades; las ventas no bajaron tanto. Es un movimiento económico distinto, una zona de grandes producciones donde la actividad privada es muy grande y el problema es menos grave», contrastó. Esta enorme asimetría deja en claro que, mientras el interior productivo amortigua el golpe de la recesión, las provincias fuertemente atadas a la estructura estatal sufren el parate comercial a flor de piel.
A esto se le suman fenómenos urbanos complejos como el que atraviesa la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde el comercio padece la migración corporativa: «Las oficinas de las empresas privadas se están yendo del microcentro», un factor que profundiza la caída de la actividad en zonas históricamente pujantes.





