«La primera fue Macri, la segunda el COVID y la tercera es Milei»: fuerte embate de un ministro de La Rioja contra el Gobierno nacional

Alfredo Menem, titular de Desarrollo Social de la provincia que conduce Ricardo Quintela, trazó un dramático panorama sobre la crisis económica. Denunció un brutal impacto por el freno a los fondos nacionales, advirtió sobre el aumento de la pobreza extrema y reveló que los ciudadanos recurren a usureros para poder pagar servicios básicos, e incluso, entierros.

La tensión entre la provincia de La Rioja y la Casa Rosada suma un nuevo y crudo capítulo. En medio de los reclamos por la coparticipación y el ajuste del gasto público impulsado por el presidente Javier Milei, el ministro de Desarrollo Social riojano, Alfredo Menem, lanzó durísimas críticas contra la gestión nacional, a la que no dudó en catalogar como «la tercera pandemia» que azota a la Argentina.

Durante una extensa entrevista, el funcionario del gobernador Ricardo Quintela trazó un crudo diagnóstico de la situación social que atraviesa su provincia y apuntó directamente contra las políticas de La Libertad Avanza. «Desde que asumió la responsabilidad de este presidente no hubo una sola noticia buena para el conjunto argentino, para aquellos que les cuesta llegar a fin de mes», sentenció Menem.

Inflación, tarifazos y paralización económica

Para graficar el impacto del ajuste, el ministro riojano enumeró el fenomenal salto de los precios que golpea el bolsillo de los trabajadores del interior profundo. Según detalló, al momento de la asunción de Milei, el kilo de asado valía 4.500 pesos y hoy cuesta cerca de 20.000; el litro de nafta saltó de 370 a 2.000 pesos, y la bolsa de cemento pasó de 4.000 a 20.000 pesos. Asimismo, subrayó que las tarifas de energía para una casa de consumo estándar treparon de valores entre 3.000 y 8.000 pesos a facturas que hoy rondan los 40.000 y 60.000 pesos.

En contrapartida a esta escalada inflacionaria, Menem denunció que las transferencias del Gobierno nacional hacia las provincias han sido nulas. El funcionario remarcó que a La Rioja se le adeudan unos 1.400 millones de dólares en concepto de fondos extracoparticipables retenidos. «Es plata de la gente, que tendría que estar para terminar las viviendas (…) hoy hay mucha necesidad habitacional de muchas familias», reclamó.

La crisis de los planes sociales y el drama de la usura

Otro de los puntos de mayor impacto nacional que abordó Menem fue el inminente recorte del programa Potenciar Trabajo, una medida que, según sus cifras, afecta de manera directa a entre 10.000 y 11.000 beneficiarios en La Rioja. Esta reducción de ingresos representa una sustracción de casi 850 millones de pesos mensuales del circuito económico provincial, ahogando aún más al comercio y al consumo local.

La desesperación de las familias ante este contexto de asfixia económica ha derivado en situaciones extremas que encendieron las alarmas en el Ejecutivo provincial. Menem expuso crudamente que, ante la imposibilidad de afrontar gastos imprevistos —como un servicio fúnebre básico, que hoy cuesta entre 3 y 4 millones de pesos—, los sectores más vulnerables están recurriendo a prestamistas informales. Alertó sobre la proliferación de usureros que se aprovechan de la desesperación para exigir tasas exorbitantes y garantías prendarias sobre vehículos o viviendas.

Resistencia provincial y políticas de contención

Frente al retiro del Estado nacional, Menem defendió la postura del gobernador Quintela de intentar sostener una red de contención social e intervención estatal. A pesar de la asfixia financiera, aseguró que la provincia realiza grandes esfuerzos para no interrumpir programas vitales. En el ámbito educativo, confirmó que se sostendrán los comedores escolares en 285 establecimientos, garantizando el almuerzo de más de 15.000 alumnos. No obstante, admitió que el impacto financiero los obligó a tomar decisiones difíciles, como la suspensión de la entrega de kits escolares durante el inicio del ciclo lectivo.

La confrontación expone las profundas grietas generadas por el modelo libertario en el interior del país, donde mandatarios peronistas como Quintela se posicionan como el polo opuesto al ajuste fiscal innegociable de la Casa Rosada. La advertencia del ministro riojano resume el clima de máxima tensión política y social: «Va a llegar un momento que vamos a chocar, vamos a fundir el estado con esa mirada».