El ministro de Hacienda provincial, Fabián Blanco, confirmó que analizan volver a emitir los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE) para incentivar el consumo interno. Además, denunció que la deuda del Estado Nacional con la provincia ya superó el billón de pesos y advirtió sobre un fuerte ajuste en las cuentas públicas locales.
La tensión entre las provincias y la Casa Rosada suma un nuevo capítulo de alto voltaje económico. En medio de un escenario marcado por el ajuste y la asfixia financiera, el gobierno de La Rioja blanqueó este jueves que evalúa volver a poner en circulación «Los Chachos», la cuasimoneda provincial, como medida de emergencia ante la interrupción de las transferencias de fondos coparticipables por parte del Gobierno Nacional.
El ministro de Hacienda riojano, Fabián Blanco, trazó un duro diagnóstico de la situación fiscal de la provincia. En diálogo con Medios El Independiente, el funcionario no ocultó la gravedad del panorama: “Estamos en una situación difícil y compleja. El Gobernador nos dio indicaciones de cuáles serán las prioridades: salud, educación, seguridad y justicia. En este contexto, toca tratar de ajustar cada centavo que se gasta a esos objetivos”.
El reclamo a Nación: una deuda billonaria
El conflicto de fondo radica en el punto de Coparticipación que, según la administración provincial, fue retirado de manera arbitraria. Blanco fue tajante al respecto y apuntó directamente contra la gestión nacional por la discrecionalidad en el envío de recursos.
“Ya veníamos de una situación difícil que se fue haciendo un cuello de botella. No hay lógica ni sustento alguno, ya que otros gobiernos nacionales de distinto color político vinieron transfiriendo ese punto de Coparticipación”, explicó el titular de Hacienda. Y agregó con dureza: “De la noche a la mañana, sin ningún argumento sólido, simplemente porque no nos querían mandar, nos dejaron de enviar los fondos que le corresponden a cada uno de los riojanos”.
El impacto en las arcas provinciales es drástico. Al ser consultado sobre el rojo fiscal que esto genera, el ministro reveló una cifra alarmante que resuena a nivel nacional: la deuda exigible superó el billón de pesos.
El desafío salarial en medio del ajuste
En provincias con una alta dependencia del empleo estatal, el pago de sueldos se vuelve el principal termómetro de la paz social. Blanco admitió que el 90 por ciento de los fondos de Coparticipación que ingresan hoy a La Rioja se destinan exclusivamente al pago de salarios.
«La sociedad no dimensiona el enorme esfuerzo que hace este Gobierno para mantener en tiempo y forma el pago salarial, para no dejar a nadie afuera», remarcó el ministro.
El funcionario intentó llevar tranquilidad a los trabajadores públicos, aunque dejó en claro que los márgenes están al límite. “Se busca reivindicar, jerarquizar y dignificar al empleado. Seguramente no alcanza, pero los aumentos que damos son los que responsablemente podemos sostener. No podemos dar otros aumentos y menos en este contexto. Si en algún momento cambia el Gobierno Nacional, o se sensibiliza o recapacita, podremos derramar parte de ello en materia salarial”, sentenció.
El retorno de «Los Chachos»: ¿una medida inevitable?
Ante la escasez de pesos, el fantasma de las cuasimonedas vuelve a sobrevolar el interior del país. La Rioja ya tiene experiencia reciente con los BOCADE (Bonos de Cancelación de Deuda), popularmente conocidos como «Los Chachos», una herramienta heterodoxa utilizada para inyectar liquidez en la economía local.
Lejos de descartarlo, Blanco confirmó que la emisión de una nueva tanda de bonos es una posibilidad concreta que ya se debate en los despachos gubernamentales.
- El objetivo: “Se utilizaron herramientas que tenían que ver con Los Chachos y eso permitió incentivar el consumo interno”, defendió el ministro sobre la utilidad del instrumento.
- El estado actual: “Por el momento se está pensando, está en la mesa de diálogo, estamos evaluando la posibilidad. Son conversaciones que se llevan y estamos viendo si es necesario hacerlo o no”, concluyó.
La posible vuelta de los BOCADE en La Rioja encendió las alarmas en el ámbito financiero nacional, ya que podría sentar un precedente para otras provincias que enfrentan tijeretazos similares en sus ingresos coparticipables. Mientras tanto, la provincia se prepara para resistir económicamente, ajustando el cinturón y barajando alternativas extremas.