Una foto en una finca de Chilecito destapó los movimientos de cara a la sucesión provincial. Mientras el ex gobernador busca inversiones en Canadá y avala el RIGI, el intendente Rodrigo Brizuela y Doria lanzó su candidatura a gobernador y marcó sus condiciones para el desarrollo extractivo: “En el Famatina no, porque no hay licencia social”. El impacto de los “Chachos” en el turismo local.
El tablero político de La Rioja comenzó a moverse de manera anticipada, impulsado por dos debates que cruzan la agenda nacional y provincial: el desarrollo de la minería y la sucesión en la Casa de Las Tejas para el 2027. En las últimas horas, una fotografía filtrada encendió las alarmas de la política local y dejó en evidencia que las negociaciones ya están en marcha.
La imagen sitúa a los protagonistas en la finca «La Seis», ubicada en la localidad de Anguinán, departamento de Chilecito. Allí se los vio juntos al ex gobernador Luis Beder Herrera y al actual intendente local, Rodrigo Brizuela y Doria, entre otros dirigentes. La cumbre no fue una reunión más; funcionó como el catalizador de blanqueos políticos y posicionamientos económicos de fuerte impacto nacional.
Beder Herrera, la feria de Toronto y el aval al RIGI
El ex mandatario provincial, Luis Beder Herrera, ha decidido abandonar el ostracismo para convertirse en un actor clave del lobby minero. Su postura es clara y desafía, en cierto modo, la resistencia inicial del actual gobierno provincial hacia las políticas de la Casa Rosada: está a favor de un desarrollo minero a gran escala y avala abiertamente la adhesión de La Rioja al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) impulsado por el gobierno de Javier Milei.
Esta cruzada lo llevó recientemente a la PDAC (Prospectors & Developers Association of Canada) en Toronto, Canadá, la feria minera más importante del mundo, donde buscó tender puentes con inversores internacionales, convencido de que la salida económica de la provincia se encuentra bajo la tierra.
La carrera por el 2027: Brizuela y Doria anota su nombre
En paralelo al movimiento de las fichas mineras, Rodrigo Brizuela y Doria aprovechó la efervescencia para dejar en claro su futuro político. En declaraciones a Radio La Red, el jefe comunal de Chilecito anticipó que tiene serias aspiraciones a la gobernación de La Rioja, sumándose así a un pelotón de precandidatos que hasta ahora era dominado por tres mujeres de peso en el PJ: la vicegobernadora Teresita Madera, la senadora nacional Florencia López y la diputada nacional Gabriela Pedrali.
Con un tono cauto pero firme, el intendente aclaró que “le encantaría ser gobernador», pero advirtió que «se tienen que dar las condiciones”.
“Tiene que haber acompañamiento del resto de los compañeros, de los funcionarios, se tiene que crear un ámbito en el cual yo pueda ser candidato. Y si no, por supuesto, seguiré acompañando el proyecto… Aunque no me toque ser nada”, expresó Brizuela y Doria.
El jefe comunal bregó por lograr una lista de consenso antes de llegar a unas internas desgastantes y dejó un guiño para su pago chico: “Ojalá que (el próximo gobernador) sea chileciteño”. Además, aprovechó para poner paños fríos sobre una polémica declaración reciente —«no soy el vice de nadie»—, asegurando que fue sacada de contexto y que hoy está enfocado en su gestión municipal.
Minería sí, pero con condiciones: «El Famatina no»
El punto más álgido del debate provincial gira en torno a cómo y dónde explotar los recursos. Brizuela y Doria no esquivó el bulto y se alineó con la necesidad de desarrollar la minería, pero marcó una clara diferencia de matices respecto al entusiasmo desregulado que promueve el RIGI nacional.
“Hacer minería para que solamente le vaya bien a la empresa minera no tiene ningún sentido”, disparó el intendente, marcando la cancha.
Brizuela y Doria subrayó la contradicción actual de la provincia frente al marco nacional:
Recordó que el gobernador Ricardo Quintela acompaña la minería pero no firmó el RIGI.
Señaló que los senadores riojanos no acompañaron la ley de Glaciares.
Cuestionó que un RIGI que «solamente mejora o le da posibilidades a grandes empresas y no da posibilidades de desarrollo en el entorno donde se desarrolla el emprendimiento» no le conviene a La Rioja.
En un mensaje directo a las asambleas ambientalistas y a la historia reciente de su departamento, el intendente trazó una línea roja infranqueable: el cerro Famatina.
“En el Famatina no, porque no hay licencia social. Pero hay otros lugares en la provincia como la cordillera o los Llanos. Lo tenemos que hacer con miras a que todas las localidades, las pymes y las cooperativas también tengan posibilidades de desarrollo”, sentenció.
El salvavidas turístico y el «Previaje con Chachos»
Mientras la política debate inversiones multimillonarias y el futuro de la Casa de Las Tejas, la gestión diaria exige respuestas a la crisis económica. En ese marco, Brizuela y Doria mantuvo una cumbre estratégica con representantes de la Cámara de Turismo provincial y municipal, junto a funcionarios provinciales de primera línea como el jefe de Gabinete, Juan Luna Corzo; el ministro de Turismo y Culturas, Gustavo Luna; y el secretario de Turismo, José Rosas.
El objetivo central de la reunión fue analizar herramientas de contención para potenciar el turismo interno y de cercanía. En este contexto, el intendente destacó una política heterodoxa que, asegura, trajo alivio al sector: el funcionamiento del «Previaje con Chachos», una ingeniosa adaptación del programa nacional utilizando los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), la cuasimoneda emitida por la administración de Quintela que hoy funciona como motor de consumo en el mercado interno riojano.





