El gobernador Ricardo Quintela confirmó la continuidad del fondo rotatorio y acordó con los productores nuevas herramientas para amortiguar el impacto de los costos de la energía. «Es un Estado presente que brinda soluciones en un contexto de escasez», destacaron desde el sector.
En un escenario macroeconómico nacional marcado por la recesión y el encarecimiento de los costos de producción, la provincia de La Rioja decidió avanzar con una fuerte intervención para blindar a una de sus economías regionales más emblemáticas. Este viernes, el gobernador Ricardo Quintela selló un acuerdo estratégico con la Cámara Riojana de Productores Agropecuarios (CARPA) para garantizar el financiamiento de la inminente cosecha vitivinícola y amortiguar el golpe de los incrementos en la tarifa eléctrica.
Durante un encuentro desarrollado en la Casa de Gobierno provincial, el mandatario riojano ratificó la continuidad del fondo rotatorio, una herramienta financiera que se ha vuelto vital para la supervivencia y competitividad de las fincas locales.
Un esquema de contención integral
El intendente de Chilecito, Rodrigo Brizuela y Doria, ofició como uno de los voceros tras la reunión y brindó detalles sobre el alcance territorial de la medida. Según explicó, la política se enmarca en una decisión sostenida de la gestión provincial para evitar el quiebre de la cadena productiva.
“Se implementó un crédito para afrontar el levantamiento de la cosecha de uva, como también se hizo con la aceituna en Aimogasta. Este esquema se aplicó en toda La Rioja y contempla, además, una prórroga clave en el vencimiento de la factura de energía eléctrica”, precisó el jefe comunal.
El diseño de este auxilio financiero no es casual. Apunta directamente a los meses donde la demanda hídrica de los viñedos obliga a un riego constante, disparando el consumo de los pozos de bombeo. El objetivo del Ejecutivo riojano es diferir el pago de estas obligaciones hacia períodos de menor consumo, a partir del mes de junio, dándole oxígeno a las cuentas de los productores.
Brizuela y Doria no dejó pasar la oportunidad para trazar un contraste con la coyuntura nacional: “En un momento difícil para la economía del país, se sostiene un Estado presente, que escucha, acompaña y brinda soluciones concretas para sostener el sistema productivo en toda la provincia. Hoy este tipo de herramientas cobra aún más relevancia, porque implica destinar recursos provinciales para generar financiamiento en un contexto de escasez”.
Inyección directa al consumo local
Para los productores, la medida trasciende el mero auxilio corporativo y se convierte en un motor de la economía doméstica de los pueblos y ciudades del interior riojano. Gustavo Dávila Cruz, síndico de la emblemática cooperativa La Riojana, definió la asistencia como «una decisión política clave» para un sector asfixiado por la falta de crédito privado.
Mecanismo de ‘pasamanos’: Así definió Dávila Cruz al funcionamiento del fondo rotatorio. Los fondos inyectados permiten cubrir de manera dinámica los costos urgentes de la cosecha, el acarreo y la entrega de la producción a las bodegas, que luego se transformará en vino.
Efecto multiplicador: «La ayuda no queda guardada en manos de los productores», advirtió el dirigente cooperativista. «Se vuelca directamente en la comunidad, transformándose en alimentos, útiles y otros bienes necesarios que dinamizan el comercio».
La preocupación por las tarifas de las perforaciones
Más allá del alivio para la vendimia, la agenda del sector productivo mantiene una alerta encendida: el costo de la energía eléctrica para extraer agua. Durante el encuentro, los representantes de CARPA plantearon su preocupación y adelantaron que ya se analiza junto al Gobierno la posibilidad de implementar esquemas de financiamiento específicos para afrontar las boletas de luz de enero, febrero y marzo, históricamente los meses de mayor actividad en la región.
De la cumbre, que marca la hoja de ruta económica de La Rioja para este tramo del año, también participaron figuras clave del gabinete provincial, como la vicegobernadora Teresita Madera, el jefe de Gabinete Juan Luna Corzo, y el secretario general de la Gobernación, Ricardo Herrera.
La señal política que emana desde la gestión provincial es clara: frente a la incertidumbre y la retracción a nivel país, La Rioja apuesta a la intervención estatal como un dique de contención para proteger el empleo y dinamizar el corazón de sus economías regionales.