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Boleta Única, RIGI y lugares para la oposición: el pliego de condiciones de Menem para enviar fondos frescos a La Rioja

El titular de la Cámara de Diputados delineó la estrategia legislativa junto al Presidente y Luis Caputo. En paralelo, enfrenta una dura campaña de hostigamiento financiada desde su provincia natal. Las exigencias innegociables de la Casa Rosada para rescatar a una gestión que se encuentra en default y caída libre.

Antes de emprender su viaje a Tucumán, el presidente Javier Milei mantuvo una cumbre clave en la residencia de Olivos con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. El encuentro, que sirvió para calibrar la brújula del oficialismo de cara a los próximos meses, tuvo un doble fondo: la agenda legislativa nacional y la crisis terminal que atraviesa la provincia de La Rioja.

En las horas previas, Menem ya había tendido puentes con el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, para puntear la letra chica de las leyes que el Ejecutivo enviará al Congreso y diseñar la estrategia para un inminente encuentro con los gobernadores dialoguistas. Sin embargo, en la agitada agenda del titular de la Cámara Baja, el teléfono no dejó de sonar con un código de área específico: el 380 de La Rioja.

Según confirmaron fuentes inobjetables a este medio, Menem recibió mensajes directos tanto desde la gobernación riojana como del propio bloque de diputados justicialistas a nivel nacional. El pedido, con tono de ruego y velada amenaza, era unívoco: que «afloje» con el gobierno de Ricardo Quintela.

En el léxico de la política riojana, la traducción de la palabra «aflojar» es sencilla y directa: dinero.

Lo que detonó la furia en el entorno del legislador libertario es la hipocresía de la jugada. Los mismos financistas que mandaban emisarios a pedir clemencia financiera son los que orquestan y pagan los «escraches» públicos contra Menem cada vez que pisa La Rioja. Lejos de amedrentarse, el presidente de Diputados ya accionó judicialmente contra un ejército de «tuiteros quintelistas» y advirtió que no retirará las denuncias, esperando que la justicia provincial actúe conforme a la ley y sin interferencias del poder político de turno.

El abismo riojano y el pliego de condiciones

La semana que viene podría abrirse una ventana de negociación formal para atender los desesperados pedidos de auxilio financiero de La Rioja. No obstante, en los pasillos de Olivos reina un profundo escepticismo. Cerca del Presidente desconocen si los intentos de acercamiento son un deseo genuino del gobernador Quintela para encauzar la provincia, o si se trata apenas de una maniobra desesperada de su entorno más íntimo para lograr la supervivencia política hasta el 2027.

Los números hablan por sí solos. La Rioja está en una situación crítica: arrastra un default que la aisló de los mercados y sus ingresos están en caída libre, poniendo en jaque el pago de los sueldos de la administración pública en una provincia altamente dependiente del empleo estatal.

La postura del oficialismo nacional no es nueva. Tiempo atrás, el propio Martín Menem mantuvo una conversación frontal con Ricardo Herrera, actual secretario de la Gobernación y hombre de extrema confianza de la diputada nacional Gabriela Pedrali. En aquel cónclave, Menem le dejó en claro el «pliego de condiciones» de la Casa Rosada para abrir el grifo: La Rioja tiene que adherir a la Boleta Única de Papel (BUP) y al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Pero las exigencias institucionales iban más allá. El libertario pidió implementar elecciones por distrito único para terminar con los feudos electorales y exigió garantizarle lugares a la oposición en esferas vitales de control: la Justicia, el Tribunal de Cuentas y la Legislatura provincial.

Hasta el día de hoy, nada de eso pasó.

Para Menem, la lectura es clara. Más allá de los ataques coordinados por los tuiteros «Q», el problema de fondo es estructural: La Rioja tiene que hacer un ajuste real en el gasto de la política y dejar de financiar un estado paralelo con fondos que no tiene.

La semana entrante será decisiva para ver cómo, y si es que avanzan, estas negociaciones. Sin embargo, el veredicto final lo tiene Javier Milei. El Presidente descree profundamente de la voluntad de cambio de Ricardo Quintela. En la Casa Rosada la premisa es inamovible: si el gobernador no cede en el ajuste político y la transparencia institucional, no habrá un solo peso de fondos frescos para La Rioja.

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