Según estadísticas provinciales, el primer trimestre de 2026 registró un incremento en heridos graves, con las motocicletas como protagonistas en el 90% de las fatalidades. Advierten sobre el impacto del factor humano y proponen medidas drásticas para combatir la falta de luces y espejos en la vía pública.
La seguridad vial en La Rioja atraviesa un momento crítico. A pesar de una leve disminución en la cifra total de víctimas fatales respecto al año anterior, las autoridades provinciales manifestaron su profunda preocupación por la creciente agresividad de los siniestros y el deterioro del comportamiento humano al volante.
En un relevamiento detallado de las estadísticas del primer trimestre de 2026, se observa una paradoja: mientras que las muertes bajaron de 23 a 16 casos en comparación con el mismo periodo de 2025, los siniestros con lesiones graves saltaron de 102 a casi 130 reportes oficiales.
«Los siniestros son cada vez más agresivos por las consecuencias y lesiones que dejan, muchas veces irreparables. El factor humano incide en un 95% de los casos debido al estado emocional, el apuro y la violencia con la que se conduce», explicaron fuentes de seguridad vial.
Radiografía de la tragedia: el perfil de las víctimas
Los datos oficiales revelan una tendencia marcada que pone en el ojo de la tormenta al uso de motovehículos y al comportamiento de los hombres jóvenes:
- Prevalencia de la moto: De los 16 fallecidos en lo que va del año, 14 circulaban en moto. Las colisiones contra objetos fijos y entre vehículos lideran las causas.
- Género y edad: El 75% de las víctimas fatales (12 de 16) son varones. La franja etaria más afectada se concentra entre los 15 y 34 años.
- Concentración urbana: Entre el 80% y el 85% de los siniestros ocurren en la Capital, debido a la densidad poblacional.
Propuestas: «Multas mecánicas» y control de visibilidad
Ante la falta de respuesta de los conductores a las campañas tradicionales, surgió una propuesta innovadora para atacar dos problemas históricos: la falta de luces y de espejos retrovisores.
La iniciativa busca replicar el éxito de la campaña del uso del casco, pero con un enfoque en el mantenimiento del vehículo. Se propone que, en lugar de cobrar una multa económica tradicional cuando una moto es retenida por falta de luces, el municipio exija como condición para devolver el rodado que el dueño lleve la lámpara nueva y un mecánico en el propio corralón realice el cambio.
«No se trata solo de cobrar la multa, sino de asegurarnos de que esa moto vuelva a la calle en condiciones de ser vista. Si no tenés luz, la responsabilidad de tu vida es exclusivamente tuya», señalaron las autoridades, quienes también hicieron hincapié en que el uso de espejos no es una cuestión estética sino una necesidad vital de visión periférica.
El rol de la familia y el compromiso estatal
Un punto de inflexión en el debate fue el impacto de los menores al volante. Se citaron casos extremos de adolescentes de 12 y 14 años conduciendo a alta velocidad mientras se filman para redes sociales, situaciones que terminan en tragedia antes de la llegada de la policía.
«La toma de conciencia tiene que salir de la casa. No podés permitir que un chico de 12 años suba a una moto», enfatizaron. No obstante, el Estado provincial reafirmó su compromiso mediante el Consejo Provincial de Seguridad Vial, que ya trabaja con los 18 departamentos de la provincia para unificar criterios de control.
A partir de un nuevo convenio entre provincia y municipio, la policía tendrá facultades para verificar todas las infracciones de tránsito, no solo casco y alcoholemia, buscando restaurar el orden en una vía pública que hoy se percibe como un escenario de constante tensión.