Se trata de Sonia Ibáñez, presidenta del Centro Vecinal del Barrio Las Margaritas. En un discurso sin filtro, denunció que el municipio les quitó tierras comunitarias y que los funcionarios «se sacan la foto» con obras pagadas por la gente. Ya suena fuerte para el Concejo Deliberante de la Capital.
El escenario político de la capital riojana sumó en las últimas horas un fuerte componente de tensión territorial que encendió las alarmas y las expectativas por igual dentro del Partido Justicialista local. Lo que iba a ser un mitin barrial clásico, destinado a apuntalar la candidatura a intendente de Ariel Puy Soria, terminó convirtiéndose en la plataforma de lanzamiento de un nuevo cuadro dirigencial que sacudió el tablero tras conocerse el video con sus declaraciones taxativas sobre la realidad de la periferia.
La protagonista del hecho fue Sonia Ibáñez, presidenta del Centro Vecinal del Barrio Las Margaritas. Ante una militancia atenta y frente al propio candidato al Palacio Municipal, Ibáñez tomó el micrófono y desplegó una alocución que combinó la crudeza de las demandas vecinales con una sutileza que llamó la atención de propios y extraños. Según destacaron los asistentes, si uno observa detenidamente el mensaje, se puede apreciar «la sutileza con que explica las necesidades del barrio», sumado a «la honestidad y la firmeza con que las dice».
Una dura denuncia por «injusticia social» en el territorio
A diferencia de los discursos acartonados que suelen caracterizar estos encuentros, la intervención de la referente de Las Margaritas apuntó directo contra la gestión municipal y la falta de respuestas estructurales. Ibáñez reveló la compleja situación institucional que atraviesan: «Nos quitaron los espacios comunitarios de parte del municipio para donarlos a los veteranos del fútbol. Arbitrariamente fueron concejales», denunció la dirigente, detallando que les arrebataron un predio de dos hectáreas destinado a un parque y espacio comunitario bajo el falso pretexto de una carpeta llena de firmas que «nunca apareció».
«Nosotros como centro vecinal para poder funcionar estamos alquilando y haciendo a hombros propios la cuenta de un alquiler… Eso nosotros los cubrimos los integrantes del centro vecinal con nuestro propio bolsillo. A mí me parece una injusticia social muy grande», disparó Ibáñez, desnudando la precariedad con la que deben sostener la contención social en los barrios frente a la ausencia estatal.
El tramo más filoso de su discurso apuntó contra el oportunismo político a la hora de resolver las falencias crónicas de los servicios públicos: «Tenemos que correr detrás de una grúa para que vaya y nos coloquen unos foquitos que nos ponen los vecinos o los vecinos compran de su bolsillo, pero se sacan la foto ellos», enfatizó con indignación. En la misma línea, advirtió con firmeza: «No estamos dispuestos a que ellos monten semejantes circo por 10 focos que se ponen y que encima lo compra un solo vecino».
De las bases al Concejo Deliberante: el impacto en el PJ
El impacto de sus palabras cruzó las fronteras de la Capital y caló hondo en la militancia del interior que sigue de cerca el armado electoral. «Dirigentes barriales así es lo que necesita el PJ riojano, con esa claridad y con esa capacidad para exponer la problemática y necesidad de sus vecinos», afirmaron con entusiasmo dirigentes que presenciaron la reunión desde el interior de la provincia.
Ante la mirada del propio candidato a intendente, Ibáñez reclamó un canal directo y genuino de gestión, destacando que los vecinalistas son quienes realmente coordinan el tejido social: «Si los presidentes de los centros vecinales, los funcionarios, los políticos… no saben qué hacer ni qué rumbo tomar, los que conocen las necesidades reales de cada sector somos nosotros», sentenció, exigiéndole a Puy Soria «que nos tienda esa mano, esa mano segura y firme donde nosotros nos podamos marchar de manera organizada».
El impacto del discurso fue tal que, en los pasillos de la dirigencia peronista, ya se empezó a barajar su nombre con fuerza para ocupar una banca en el plano legislativo local. Los mensajes hacia el candidato a la intendencia no tardaron en llegar: «Compañero Puy Soria, usted ya tiene a una futura concejal que habla claro y que sabe lo que su barrio necesita». Quienes caminan el territorio aseguran que sus palabras denotan que «tiene la capacidad para convencer», aportando una renovación combativa que las estructuras formales a veces pierden en la rosca de las oficinas públicas.
Para la mesa chica de Puy Soria, contar con cuadros de esta naturaleza le permite al candidato oficialista posicionarse con ventaja en sectores clave de la periferia. «Con dirigentes así, Puy Soria pica en punta para llegar al Palacio Municipal», analizan en el entorno partidario, reconociendo que, como afirman desde las bases, «cuando alguien tiene ese poder de convencimiento y sencillez en la palabra, hay que darle una oportunidad y tenerlo muy en cuenta».