Claudia de la Fuente, subsecretaria de Seguridad Vial de la provincia, trazó un alarmante diagnóstico sobre el crecimiento de los accidentes de tránsito. El detalle de las muertes en la Capital y el interior, y el llamado urgente a la responsabilidad ciudadana.
La alarmante escalada de la siniestralidad vial en La Rioja volvió a encender las luces rojas de las autoridades provinciales. En una cruda radiografía sobre la realidad de las calles y rutas riojanas, la subsecretaria de Seguridad Vial, Claudia de la Fuente, confirmó que el índice de accidentes graves experimentó un preocupante incremento, dejando un saldo trágico en materia de vidas perdidas.
En diálogo con la prensa, la funcionaria expuso las estadísticas oficiales consolidadas por los comités de emergencia y las fuerzas de seguridad, revelando que la problemática golpea con fuerza tanto a las zonas densamente pobladas como a los corredores del interior provincial.
Las cifras del dolor en las rutas riojanas
El dato central aportado por la Subsecretaría de Seguridad Vial expone la urgencia de reconfigurar los controles logísticos y de concientización. La funcionaria no anduvo con rodeos al dar la cifra exacta que marca el mapa de la tragedia local:
«Al día de hoy tenemos 25 víctimas fatales en toda la provincia: 14 ocurrieron en la Capital y 11 en el interior», detalló con crudeza De la Fuente.
El desglose de los datos demuestra una paridad preocupante. Mientras que el ejido urbano de la Capital encabeza la lista de fatalidades —generalmente asociadas al tránsito de motocicletas, la falta de uso de casco y las maniobras imprudentes en avenidas—, los departamentos del interior reflejan el impacto letal de la alta velocidad y los vuelcos en rutas nacionales y provinciales.
Un flagelo que no da tregua y exige un cambio cultural
Desde la cartera de Seguridad Vial insistieron en que el incremento de los accidentes de tránsito no puede atribuirse únicamente a factores de infraestructura, sino principalmente a la conducta de los usuarios detrás del volante. El consumo de alcohol al conducir, las distracciones con dispositivos móviles y el incumplimiento sistemático de las normas de tránsito más elementales siguen estando en la base de la mayoría de los siniestros reportados.
Ante este complejo escenario de cara al segundo tramo del año, la gestión provincial prevé intensificar los operativos de control en puntos estratégicos, trabajando en conjunto con la Policía de la provincia y las direcciones de tránsito municipales.
Sin embargo, las autoridades reconocen que los controles con radares o los test de alcoholemia son insuficientes si no se consolida un cambio cultural profundo en la sociedad riojana para frenar una sangría que, semana tras semana, sigue sumando nombres a las estadísticas más tristes de la provincia.