Estrategia electoral: por qué Ricardo Quintela descarta el desdoblamiento y apuesta a activar todo el aparato riojano en los comicios presidenciales

En el entorno del mandatario riojano dan por hecho que la provincia no adelantará los comicios para la gobernación. El deseo de Quintela de tener un rol protagónico en el armado nacional de la oposición, la necesidad de congelar la discusión por su propia sucesión y el impacto del escenario libertario local sustentan la estrategia.

Aunque todavía resta la formalidad del anuncio oficial, en los pasillos de la Casa de Gobierno de La Rioja ya se da por sentado un giro clave en el diseño de la estrategia electoral: a diferencia de lo ocurrido en contiendas anteriores, la provincia no desdoblará sus elecciones y acudirá a las urnas para elegir gobernador en la misma fecha que los comicios presidenciales de octubre.

Esta decisión responde a un meticuloso análisis político articulado por el entorno más cercano de Ricardo Quintela. Detrás de la determinación de unificar el calendario electoral provincial con el nacional convive un cúmulo de factores estratégicos que se estructuran en tres razones fundamentales.

Razón 1: El plan nacional de Ricardo Quintela

La primera de las razones radica en la proyección y el deseo del propio gobernador de convertirse en uno de los grandes protagonistas de la discusión nacional del peronismo. Con el «Gitano» anotado en la carrera mayor, su posicionamiento no busca necesariamente confrontar de manera directa con figuras como el bonaerense Axel Kicillof —con quien mantiene una sintonía fina—, sino consolidarse como una pieza de peso en el armado federal de la oposición.

Para sostener esa proyección y negociar con fuerza en el tablero nacional (donde ya se barajan opciones que van desde una jefatura de campaña federal hasta un hipotético Ministerio del Interior), Quintela necesita que toda la estructura de la militancia y el aparato político riojano estén completamente activados y movilizados. En ese esquema, jugar la gobernación el mismo día que la presidencia garantiza la máxima tensión y despliegue del peronismo local.

Razón 2: Ordenar la sucesión y evitar el «pato rengo»

El segundo factor clave es estrictamente de orden interno. Quintela opera bajo la firme convicción de que su figura es el único factor de unidad capaz de asegurar la continuidad del oficialismo en el poder local. Al postergar la definición electoral hasta octubre, el mandatario evita acelerar las tensiones de la sucesión interna dentro del Partido Justicialista riojano, donde se anota una nutrida lista de aspirantes.

Entre los nombres que se barajan para su relevo aparecen desde el intendente capitalino, Armando Molina, y la vicegobernadora Teresita Madera, hasta la senadora Florencia López, la diputada Gabriela Pedrali y Jerónimo Quintela, titular de la empresa eléctrica provincial, sumando además a la rectora de la UNLaR, Natalia Álbarez Gómez. Al no adelantar los comicios, el gobernador neutraliza además el denominado «síndrome del pato rengo», reteniendo la centralidad absoluta del poder real y de las decisiones institucionales hasta el tramo final de su mandato sin sufrir una transición anticipada.

Razón 3: El enigma de Javier Milei y la sangría libertaria

Existe una tercera lectura transversal que comparten varios gobernadores del Norte Grande y que tiene que ver con la evolución del escenario político de La Libertad Avanza (LLA). Las dudas sobre la situación económica nacional y el desgaste político abren interrogantes sobre la performance electoral del oficialismo nacional en los distritos del interior.

Si bien en el pasado la premisa de los gobernadores peronistas era adelantar los comicios para blindar los territorios de las olas nacionales, el panorama actual sugiere lo contrario. Al unificar las elecciones, el oficialismo riojano apuesta a que los candidatos libertarios locales sufran el impacto directo de la sangría de votos generada por las medidas económicas de la Casa Rosada. En el caso de La Rioja, este componente tiene un condimento extra: el candidato natural de LLA para disputar la gobernación es Martín Menem. Al ocupar un lugar central en la mesa chica del poder libertario en el Congreso, al titular de la Cámara de Diputados le resultará prácticamente imposible desmarcarse de los efectos —tanto positivos como negativos— del rumbo fijado por el Gobierno Nacional, obligándolo a traccionar una boleta condicionada por el humor social de octubre.