El gobernador encabezó actividades en Famatina junto a Teresita Madera y Adriana Olima. En plena disputa por los recursos nacionales, el oficialismo riojano utilizó las celebraciones patrias para reivindicar el rol del Estado y la inversión educativa.
En medio de la tensión política entre las provincias y la Casa Rosada por la distribución de recursos, el gobierno de aprovechó los actos por el Día de la Bandera para reforzar uno de los ejes centrales de su discurso: la defensa de la educación pública y el rol del Estado en el desarrollo social.
La actividad principal tuvo lugar en Famatina, donde Quintela compartió la ceremonia de Promesa de Lealtad a la Bandera junto a la vicegobernadora y la intendenta .
La jornada reunió a estudiantes de cuarto grado que realizaron la tradicional promesa a la enseña nacional y a alumnos del Instituto Superior de Formación Integral en Seguridad Pública que prestaron juramento durante el mismo acto.
Desde el oficialismo provincial destacaron la masiva participación de las comunidades educativas y buscaron otorgarle al evento una lectura que trasciende el plano ceremonial.
«Renovamos el compromiso de seguir defendiendo la educación pública y los valores que nos unen como pueblo», expresó Madera al referirse a la actividad.
La presencia de las máximas autoridades provinciales en este tipo de celebraciones forma parte de una estrategia política que Quintela viene desarrollando desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Frente al discurso libertario orientado a reducir el tamaño del Estado, el gobernador riojano busca posicionarse como uno de los principales defensores de las políticas públicas vinculadas a educación, salud y desarrollo social.
La disputa no es menor. Durante los últimos meses, La Rioja se convirtió en una de las provincias que más cuestionó la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), los recortes en programas educativos y la reducción de transferencias nacionales destinadas a distintas áreas del Estado.
Por eso, actos como el desarrollado en Famatina adquieren una dimensión política que excede el calendario escolar.
El mensaje también apunta a fortalecer la construcción de una identidad federal, uno de los conceptos que Quintela intenta instalar dentro del peronismo nacional mientras participa de las discusiones sobre la reorganización opositora de cara a 2027.
La ceremonia tuvo además un fuerte componente simbólico en el interior provincial. Famatina y Nonogasta, donde también se realizaron actividades vinculadas a la promesa de lealtad, forman parte de departamentos estratégicos para el oficialismo riojano y poseen una fuerte tradición de participación comunitaria en los actos patrios.
En la Casa de las Tejas consideran que la defensa de la educación pública sigue siendo una de las banderas con mayor capacidad de movilización social, especialmente en provincias donde el Estado conserva un rol central en la economía y la vida cotidiana.
La actividad permitió además mostrar una imagen de unidad institucional entre el gobierno provincial y los municipios, en momentos en que los intendentes reclaman mayores recursos para afrontar el impacto de la desaceleración económica.
Mientras la discusión nacional gira alrededor del ajuste fiscal, el oficialismo riojano busca aprovechar fechas emblemáticas para reforzar un discurso centrado en la presencia estatal, la educación y el federalismo.
Y en esa estrategia, la promesa de lealtad a la Bandera se convirtió en una oportunidad para proyectar un mensaje político que trasciende las aulas y se conecta con uno de los principales debates que atraviesan hoy a la Argentina: cuál debe ser el papel del Estado en la construcción del futuro.