La UNLaR defendió la reforma del Estatuto y aseguró que inicia una nueva etapa institucional con mandatos de cuatro años

La rectora Natalia Álbarez Gómez y el vicerrector Luis Oviedo celebraron la aprobación de la reforma estatutaria con un fuerte respaldo de la Asamblea Universitaria. Sostuvieron que la universidad «entra al siglo XXI» y defendieron la extensión de los mandatos como parte de un proceso de modernización institucional.

La conducción de la Universidad Nacional de La Rioja salió a defender la reforma del Estatuto Universitario luego de obtener un amplio respaldo en la Asamblea Universitaria y presentó la modificación como el inicio de una nueva etapa institucional orientada a modernizar el funcionamiento de la casa de altos estudios.

Tras la aprobación de la iniciativa, la rectora Natalia Álbarez Gómez calificó la jornada como «un gran momento para la universidad» y sostuvo que el nuevo texto permitirá consolidar una institución «moderna, ordenada y preparada para los desafíos del siglo XXI».

«Con este estatuto venimos a reforzar esta idea que teníamos de construir una universidad moderna que entra al siglo XXI. Le hemos dado un orden a la institución, con objetivos académicos claros y trabajando en equipo», afirmó la rectora.

Álvarez Gómez aseguró que la reforma no responde a intereses personales ni sectoriales, sino que busca consolidar una transformación institucional de largo plazo.

«No estamos construyendo una universidad para una gestión ni para un sector. Estamos construyendo una universidad para todos», afirmó.

La titular de la UNLaR también envió un mensaje hacia los sectores que cuestionaron algunos aspectos de la reforma. Si bien reivindicó el debate interno, diferenció entre quienes aportan desde la crítica y quienes, según dijo, buscan obstaculizar el funcionamiento institucional.

«Las puertas de la Rectoría están abiertas para debatir, escuchar aportes y también diferencias. Lo que no ayuda es convertir todo en un escándalo permanente», sostuvo.

Oviedo: «El estatuto tiene que trascender a quienes hoy somos gestión»

El vicerrector Luis Oviedo, uno de los principales impulsores del proceso de reforma, destacó que el nuevo estatuto fue elaborado con participación de los distintos claustros y espacios políticos de la universidad.

«Este estatuto no es un beneficio para quienes hoy conducimos la universidad. Tiene que trascender a quienes somos gestión y sentar nuevas bases para potenciar a la UNLaR», expresó.

Oviedo sostuvo que la reforma forma parte de un proceso más amplio de actualización institucional que continuará con modificaciones en la estructura administrativa, el manual de misiones y funciones y distintas normativas internas para adecuarlas al nuevo marco estatutario.

«Queremos una universidad más dinámica, con estructuras acordes a la evolución que han tenido las universidades nacionales», explicó.

Mandatos de cuatro años y modernización institucional

Uno de los cambios más relevantes aprobados por la Asamblea establece que los mandatos del rector, vicerrector, decanos y demás autoridades electivas pasarán de tres a cuatro años, alineando a la UNLaR con el esquema predominante en el sistema universitario nacional.

Desde la conducción universitaria sostienen que la modificación permitirá dar mayor estabilidad a las políticas institucionales y mejorar la planificación de mediano plazo.

La gestión también remarcó que la reforma incorpora una actualización integral de la técnica legislativa del Estatuto, elimina disposiciones procedimentales que habían quedado desactualizadas y fortalece la organización académica y administrativa.

El trámite aún debe completarse

Aunque la Asamblea Universitaria aprobó la reforma con una amplia mayoría, el nuevo Estatuto todavía deberá atravesar el proceso de control por parte de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Capital Humano.

Una vez cumplida esa instancia y publicada la normativa en el Boletín Oficial, las modificaciones comenzarán a regir formalmente.

Mientras tanto, la conducción universitaria interpreta el resultado de la votación como una señal de fortaleza política e institucional que consolida el liderazgo de la actual gestión a poco más de un año de haber asumido el gobierno de la UNLaR.