El vicerrector Luis Oviedo afirmó que la modificación busca modernizar el funcionamiento institucional, equiparar los mandatos con el resto de las universidades nacionales y negó que exista un intento de perpetuarse en el poder. Confirmó que el mandato actual no será computado bajo el nuevo régimen, lo que habilita a las actuales autoridades a presentarse nuevamente.
La conducción de la Universidad Nacional de La Rioja salió a defender públicamente la reforma del Estatuto aprobada por la Asamblea Universitaria y respondió a uno de los puntos que generó mayor controversia: la decisión de que los mandatos actualmente en curso no sean contabilizados dentro del nuevo esquema institucional.
El vicerrector Luis Oviedo sostuvo que la modificación responde a la necesidad de modernizar la universidad y adecuar su funcionamiento al sistema predominante en las universidades nacionales. Según explicó, la reforma permitirá agilizar cambios administrativos sin necesidad de modificar el Estatuto cada vez que sea necesario actualizar reglamentos internos.
Uno de los cambios centrales establece que los mandatos de rector, vicerrector, decanos y demás autoridades pasarán de tres a cuatro años.
«Empieza un nuevo mandato»
Consultado sobre la cláusula transitoria que despertó cuestionamientos de sectores opositores, Oviedo confirmó que las actuales autoridades comenzarán un nuevo cómputo una vez que el Estatuto entre en vigencia.
De esa manera, el período iniciado en 2025 no será considerado dentro del nuevo régimen electoral, lo que habilita a la actual fórmula encabezada por Natalia Álbarez Gómez y Luis Oviedo a competir por dos nuevos mandatos de cuatro años cada uno, alcanzando eventualmente once años consecutivos al frente de la universidad.
El vicerrector argumentó que la decisión obedece al principio de irretroactividad de las normas y aseguró que el cambio responde a nuevas condiciones institucionales establecidas en el Estatuto reformado.
«No venimos a perpetuarnos»
Frente a las críticas por una eventual permanencia prolongada en el poder, Oviedo rechazó que exista un intento de perpetuación.
Sostuvo que será la comunidad universitaria la que decidirá en las urnas si la actual gestión continúa o no al frente de la institución y afirmó que el oficialismo deberá validar su proyecto en cada proceso electoral.
«El único nombre que tiene que perpetuarse es el de la Universidad Nacional de La Rioja», expresó al defender la legitimidad de la reforma aprobada por amplia mayoría en la Asamblea Universitaria.
Modernización institucional
Entre los fundamentos de la reforma, Oviedo destacó que el nuevo Estatuto permitirá actualizar reglamentos académicos, adaptar la universidad a los nuevos sistemas de gestión estudiantil y simplificar la estructura normativa.
También remarcó que la extensión de los mandatos busca sincronizar el calendario electoral con el resto de las universidades nacionales y unificar en una misma elección la designación de autoridades superiores y directores de carrera, reduciendo costos administrativos y organizativos.
La modificación estatutaria fue aprobada con cerca del 89% de los votos de la Asamblea Universitaria y ahora deberá atravesar el proceso de revisión por parte de la Secretaría de Políticas Universitarias antes de su publicación y entrada en vigencia definitiva.