El vicepresidente de la entidad riojana, Marcelo Becerra, reveló números alarmantes: la morosidad en empresas saltó del 17% al 40% en dos años. «Las pymes se están endeudando para pagar el aguinaldo», alertó.
La profundidad de la recesión y el impacto del ajuste del gobierno de Javier Milei en la economía real empiezan a transparentarse en los balances del sistema financiero del interior. En una radiografía cruda sobre el nivel de asfixia económica, el vicepresidente del Banco Rioja, Marcelo Becerra, reveló que los niveles de morosidad y endeudamiento, tanto de las pymes como de los particulares, sufrieron una escalada dramática en los últimos dos años.
Según los datos oficiales del comité de Gestión y Mora de la entidad pública provincial, el segmento comercial —que agrupa los préstamos destinados a empresas y pequeñas y medianas firmas— experimentó el salto más severo: la tasa de morosidad pasó de un 17,8% en 2024 a un consolidado del 40% en 2026.
«Es un incremento tremendo en lo comercial. La situación es muy compleja. Hemos abierto una línea de crédito específica para el pago de aguinaldos (SAC) que en un funcionamiento normal debería estar contemplado por la propia previsión de la empresa. Hoy muchas pymes la están tomando para cubrir salarios porque no llegan con los recursos básicos. Meterse en esa rosca es difícil», analizó Becerra en diálogo radial.
La bola de nieve del consumo y el fenómeno de los casinos virtuales
El panorama en el financiamiento al consumo residencial copia la misma tendencia de quebranto. De acuerdo al informe del comparativo bienal del Banco Rioja, los préstamos personales pasaron de tener una mora técnica casi marginal del 1,8% al tocar el 10% actual. En tanto, el financiamiento a través de tarjetas de crédito estatales escaló del 1,8% al 21% de carteras en situación irregular.
Para el directivo del banco, la devaluación de los ingresos y el congelamiento generalizado de las paritarias a nivel nacional empujaron a la población a una estrategia de «supervivencia financiera» que incluye refinanciar deudas corrientes y servicios públicos esenciales. «La gente saca préstamos para pagar la boleta de la luz o para ponerse al día con planes de pago de servicios básicos», detalló.
«Vemos una situación tremenda en todo el país. El endeudamiento no es solo con el banco, la gente está acorralada por las deudas en billeteras virtuales como Mercado Pago, financieras informales y mutuales que cobran tasas del mercado negro.»
En ese marco de desesperación financiera, Becerra alertó sobre un fenómeno inédito detectado por los equipos técnicos de la entidad: empleados del sector privado que solicitan formalmente cambiar su boca de pago y transferir sus cuentas sueldo a otros bancos para eludir los descuentos automáticos originados por deudas en plataformas de apuestas en línea. «Hay personas que entran en el circuito de los casinos virtuales, entregan los datos de sus haberes como garantía y, cuando pierden, piden cambiar de banco para que no les descuenten. Es una bola de nieve peligrosa vinculada a la ludopatía», denunció.
Críticas al Rigi y la comparación con Brasil
Sobre el cierre, el funcionario riojano relativizó el impacto del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (Rigi) que promociona la Casa Rosada como el motor de la reactivación económica y apuntó contra el estancamiento del mercado laboral, donde la desocupación ya coquetea con los dos dígitos.
«Estuve leyendo informes del famoso Rigi: mientras Argentina captó inversiones por 3.000 millones de dólares, Brasil registró 74.000 millones en el mismo período. No es significativa la inversión que está llegando y la generación de trabajo real es cada vez peor; ya estamos llegando a las dos cifras de desocupación en el país», fustigó Becerra, concluyendo que la parálisis económica actual «es un desastre» que solo comenzará a revertirse con un cambio de signo político en el Gobierno nacional.