Presión de agencias y «guerra de guerrillas» peronista congelan la tarifa de taxis en La Rioja

El titular de taxistas independientes, Walter Cabral, apuntó al concejal Guillermo Benzo por frenar un aumento del 10% para «cuidar los asados» con los grandes dueños de licencias. Admiten que el 90% ya trabaja con Uber para subsistir.

La parálisis institucional que cruza al Concejo Deliberante de La Rioja comenzó a pasarle factura directa al transporte público. El sector de taxis y remises de la capital se encuentra sumergido en una fuerte interna que combina el lobby de las agencias tradicionales, la penetración desregulada de las aplicaciones de movilidad y pases de factura políticos que mantienen congelada la actualización tarifaria desde fines del año pasado.

En diálogo radial, el expresidente y referente de los taxistas independientes, Walter Cabral, apuntó sin filtros contra la rosca política que traba la discusión en el recinto y acusó al concejal peronista Guillermo Benzo de cajonear los proyectos del sector. Según Cabral, la demora responde a las presiones de Juan Carlos de Leonardi, a quien calificó como un «buscapina» que lucra con los choferes y ejerce influencia directa sobre los ediles y la viceintendenta.

«Benzo le busca siempre el pelo al huevo a nuestros proyectos porque se come los asados con Deonardi», denunció Cabral, asegurando que concejales del cuerpo le admitieron en privado que no darían curso a sus notas por su alineamiento político con el maderismo. «Nos toman como perejiles para cuidar su statu quo. Nosotros fuimos con una propuesta de consenso de siete puntos y un aumento irrisorio del 10% en la tarifa —apenas unos 100 pesos— y nos bloquean por atrás», fustigó.

El debate por la exclusividad de Uber y el «modelo Mendoza»

Más allá de la puja por el valor del viaje, el nudo de la crisis radica en el quiebre del sistema de licencias tradicionales frente al avance de plataformas como Uber, Maxim y DiDi. Aunque desde el sector venían exigiendo la prohibición de las aplicaciones informales para defender el cupo histórico de una licencia cada 600 habitantes, la realidad económica terminó imponiéndose por sobre la normativa municipal.

Cabral admitió que la falta de demanda en las paradas tradicionales empujó a la masa de choferes a volcarse de lleno a la tecnología para asegurar el sustento diario, quebrando la resistencia gremial desde adentro.

«La necesidad nos lleva a usar las plataformas; si no te volcás a la aplicación, no te llevás un mango a la casa. El 90% de los vehículos que te aceptan un viaje en Uber hoy en la capital son compañeros de radio taxi o remises tradicionales.»

Ante la imposibilidad de frenar el desembarco tecnológico, los taxistas independientes presentaron una contrapropuesta formal al municipio para replicar el «modelo Mendoza». El plan contempla regularizar las plataformas pero bajo un criterio de exclusividad, permitiendo que solo los taxis blancos y remises grises habilitados —junto con un registro ordenado de motomandados identificados— puedan operar el servicio en la ciudad, bloqueando el ingreso de vehículos particulares externos al sistema.

La interna salpica a Machicote y Menem

El barro político del transporte de la capital también expuso los alineamientos de los laderos del histórico dirigente Carlos Machicote. Cabral chicaneó la supuesta representatividad de las cámaras de agencias al señalar que «usan el saco del Gringo Machicote para hacer valer unos votos que no tienen», mientras coquetean en paralelo con los libertarios riojanos.

«De Leonardi abre la boca para criticar como Adorni, festeja los tuits de La Libertad Avanza y se saca fotos en el aeropuerto con Martín Menem, pero después anda buscando el calor del peronismo. No se entiende», disparó el referente de los choferes independientes. Con las paritarias sectoriales rotas y sin canales de diálogo abiertos con el municipio, los taxistas ya proyectan saltear la discusión actual y unificar la presión en el Concejo de cara a la ventana de actualización obligatoria de agosto, en medio de un escenario donde el combustible no da tregua.