Según datos internos a mayo de 2026, casi el 30% de los deudores corporativos está en situación crítica. El impacto de la recesión en las familias empuja el pasivo total y enciende alertas rojas en la entidad oficial.
El modelo de resistencia económica que el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, intenta sostener frente al severo ajuste de la Casa Rosada acaba de chocar contra una cruda realidad financiera en su propia nave insignia. Los datos confidenciales extraídos del balance interno revelan que la crisis macroeconómica provocó una disparada sin precedentes en la irregularidad de la cartera crediticia de la principal entidad financiera de la provincia.
El dato más alarmante que maneja la mesa chica del Palacio de Gobierno se concentra en el segmento de las Empresas, donde la mora total (que agrupa las situaciones 3, 4 y 5 del Banco Central) alcanzó un estrepitoso 40,50% del saldo total de la cartera, sumando un pasivo bajo riesgo de $15.556,9 millones. La profundidad del bache corporativo expone el impacto letal de la estanflación en el entramado productivo local, con un 17,24% de las firmas directamente en categoría de «Irrecuperable».
El desplome corporativo y el ahogo del RIGI
La parálisis de la obra pública, la caída del consumo masivo que golpea al comercio y el ahogo financiero denunciado por los principales ministros riojanos terminaron por detonar la capacidad de pago del sector privado de la provincia. De acuerdo con el reporte consolidado a mayo de 2026, de un universo de apenas 203 deudores del segmento corporativo, 60 empresas ya se encuentran en un estado de morosidad crítica (situaciones 3 a 5).
El loteo de la cartera comercial bajo stress se distribuye de la siguiente manera:
- Con problemas / riesgo medio (Situación 3): 11 empresas, representando el 1,52% del saldo ($582,5 millones).
- Alto riesgo de insolvencia (Situación 4): 14 empresas, acumulando un preocupante 24,36% del saldo total ($9.354,8 millones).
- Irrecuperable (Situación 5): 35 empresas, arrastrando el 14,63% de las colocaciones ($5.619,5 millones).
Este ahogo corporativo coincide con la fuerte resistencia de la provincia a convalidar los marcos normativos de incentivo fiscal nacionales, lo que según los despachos de la gobernación profundizó la falta de financiamiento genuino. Sin embargo, para la oposición libertaria local comandada por Martín Menem, los números reflejan el agotamiento de un esquema que asfixia con tasas e Ingresos Brutos a los dadores de empleo locales.

Familias acorraladas por el endeudamiento
El panorama en el segmento de Familias tampoco da tregua. Aunque la capilaridad del empleo público funciona tradicionalmente como un colchón de contención en La Rioja, el atraso salarial frente a la inflación y el incremento de los costos regulados —como el inminente aumento del boleto urbano previsto para septiembre— terminaron por resquebrajar los presupuestos hogareños.
El informe financiero revela que la mora total en el consumo familiar trepó al 17,36% del saldo total, equivalente a $19.979,2 millones distribuidos en 7.680 deudores atrapados en el bache financiero. El estrato más crítico (situaciones 4 y 5) ya concentra a más de 4.400 riojanos que cayeron en alto riesgo de insolvencia o mora irrecuperable, lo que equivale a casi un 10% de la masa total del saldo prestado a particulares.
El fantasma de los «Chachos» y la liquidez de la entidad
La aceleración de los ratios de morosidad en el Banco Rioja mete máxima presión sobre el directorio de la entidad oficial, justo en el momento en que el Ejecutivo provincial acelera el despliegue de los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), los populares «Chachos», para financiar aumentos salariales y programas de fomento comercial como el «Previaje riojano».
Con un tercio de la cartera total del banco bajo riesgo o en franca cesación de pagos, la capacidad de la entidad para actuar como dinamizador de la liquidez en pesos se encuentra severamente condicionada. Cerca de Quintela siguen con atención extrema estos indicadores: saben perfectamente que si la morosidad empresaria sigue escalando hacia el umbral del 50%, el Palacio de Gobierno se verá obligado a acelerar los pedidos de auxilio financiero y adelantos de coparticipación a la Nación para evitar que el stress de los balances bancarios termine por trasladarse a la cadena de pagos de la economía real.
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