La secretaria de Transporte de Quintela, Alcira Brizuela, ratificó el congelamiento del boleto hasta septiembre para amortiguar la crisis. El drama del interior profundo y la expectativa por los «Chachos».
El plan de resistencia financiera que ensaya el gobernador Ricardo Quintela frente al programa de ajuste de la Casa Rosada sumó un nuevo capítulo de tensión en un área ultrasensible: el transporte público. La secretaria de Transporte y Movilidad de La Rioja, Alcira Brizuela, confirmó que la provincia mantendrá congelado el boleto de colectivos urbanos en $1000 hasta el 31 de agosto, consolidándolo como el más barato de toda la Argentina en comparación con distritos del Norte Grande o el AMBA, que ya rozan o superan esa barrera con tramos segmentados. Sin embargo, la funcionaria admitió que la contraperiferia de esta política de contención es un parate total en los niveles de conectividad, forzando un esquema de racionalización de frecuencias ante la estrechez de recursos y el desplome del circulante.
Frecuencias de emergencia y el fantasma del «colectivo vacío»
La crisis económica y la quita total de subsidios nacionales impactaron de lleno en las pautas de consumo de los riojanos. Brizuela graficó un escenario alarmante para las empresas prestatarias, tanto en la capital como en Chilecito, revelando que durante los días feriados o fines de semana largos la recaudación es marginal. «Ponemos 25 colectivos en la calle y la verdad es que a veces levantamos apenas 1000 pasajeros en todo el día», detalló, justificando la decisión de implementar un «esquema de día sábado» con frecuencias reducidas durante las inminentes vacaciones de invierno.
La drástica caída en el uso del transporte no es patrimonio exclusivo de La Rioja, sino que replica la tendencia del resto del país. Según los datos oficiales manejados por la Secretaría, mientras provincias vecinas como Salta o Catamarca acusan pérdidas de entre el 20% y el 30% de sus pasajeros urbanos, el fenómeno riojano obligó al Ejecutivo a recalcular los recorridos. «En la Argentina se dejó de viajar en colectivo urbano. La gente viaja solo por extrema necesidad; ya no se toma el colectivo para pasear un fin de semana a los parques», sentenció la funcionaria. Para graficar el impacto del partido de la Selección Argentina, la funcionaria coordinó un apagón temporal del servicio entre las 18:30 y las 21:30 para asegurar el regreso de los choferes antes del inicio del juego.
El drama del interior y el boleto a $30.000
Si el panorama en las zonas urbanas es complejo, la crisis adquiere ribetes dramáticos en las rutas de media distancia que conectan la capital con el interior provincial. Brizuela reveló que el transporte interurbano sufrió una pérdida catastrófica del 60% de sus pasajeros en los últimos dos años y medio.
«Hay empresas que a mitad de semana salen con apenas 12 pasajeros hacia Aimogasta. Un pasaje ida y vuelta para una madre con su hijo a Aimogasta cuesta hoy $120.000, y a Chilecito ronda los $40.000. La gente del interior simplemente no tiene la plata para viajar, y la mayoría de los que vienen lo hacen exclusivamente por turnos médicos de alta complejidad en la capital», explicó.
El desplome pone en jaque la supervivencia de las empresas prestatarias locales, que operan sin ningún tipo de subsidio nacional y absorben a pérdida las gratuidades fijadas por ley provincial para personas con discapacidad, pacientes oncológicos y beneficiarias del programa Gestar. Ante este ahogo, las transportistas interurbanas ya avisaron que esperan «con los brazos abiertos» la circulación de los Chachos para utilizarlos como combustible y dinamizador de la cadena de pagos.
Demoras con la tarjeta Sirve y el horizonte de septiembre
La funcionaria también tuvo que salir a pedir disculpas públicas a la comunidad educativa por las persistentes demoras en la entrega de los plásticos para el Boleto Estudiantil Gratuito, responsabilizando de forma directa a la firma prestataria Disal, concesionaria del sistema de la tarjeta «Sirve». «Hubo una demora casi de 30 días en la provisión, pero las tarjetas ya están en La Rioja y la próxima semana iniciaremos la impresión y entrega», prometió, descartando a su vez la posibilidad de adelantar los operativos de abordaje estudiantil a diciembre para evitar el cuello de botella de marzo.
El horizonte de tregua tarifaria, en tanto, tiene fecha de vencimiento precisa. La funcionaria riojana adelantó que, tras cumplir ocho meses con el precio de la tarifa pisado en mil pesos, en septiembre se aplicará una actualización inevitable del boleto urbano. «El aumento seguro se va a dar, pero siempre va a estar muy por debajo del costo real del sistema para cuidar el bolsillo en este contexto crítico», concluyó, marcando el difícil equilibrio entre la caja provincial y la pax social que intenta sostener el Palacio de Gobierno frente al vendaval libertario.