La Casa Rosada intenta reunir a los mandatarios provinciales antes del 9 de Julio para negociar las reformas que impulsa el Gobierno. Mientras Diego Santilli busca sumar apoyos para el proyecto de Zonas Frías y otros cambios legislativos, el gobernador de La Rioja continúa sin canales políticos abiertos con Nación.
La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete abrió una nueva etapa en la estrategia política del gobierno de Javier Milei. La Casa Rosada intenta reconstruir el diálogo con los gobernadores para conseguir los votos necesarios que le permitan avanzar con las principales reformas que impulsa el oficialismo en el Congreso.
El objetivo inmediato es concretar un encuentro con varios mandatarios antes de los actos por el 9 de Julio en Tucumán, donde el gobernador Osvaldo Jaldo convocó a las autoridades nacionales y provinciales para la vigilia de la Independencia.
Sin embargo, en ese proceso de negociación La Rioja continúa siendo una de las provincias más distanciadas del Gobierno nacional. A diferencia de gobernadores dialoguistas como Raúl Jalil, Rolando Figueroa, Marcelo Orrego, Alfredo Cornejo o Rogelio Frigerio, el gobernador Ricardo Quintela no participó de las reuniones políticas que Santilli mantuvo desde su desembarco en la Jefatura de Gabinete.
La principal prioridad legislativa del oficialismo es la reforma de la Ley de Zonas Frías, que ya cuenta con media sanción de Diputados y propone eliminar el beneficio generalizado para varias provincias, entre ellas La Rioja. De aprobarse el proyecto, la provincia perdería el esquema actual de subsidios al gas y solo se mantendría una tarifa social destinada a los hogares de mayor vulnerabilidad.
El tratamiento de esa iniciativa se convirtió en uno de los principales ejes de negociación entre la Nación y las provincias. Desde la Casa Rosada reconocen que todavía no lograron cerrar los acuerdos políticos necesarios para garantizar la aprobación definitiva en el Senado.
Además de la reforma energética, el Gobierno pretende avanzar con la eliminación de las PASO y la ampliación del régimen de inocencia fiscal, dos proyectos que también requieren acuerdos con los gobernadores y bloques dialoguistas.
En el caso de La Rioja, la falta de diálogo político se suma a otros conflictos abiertos entre ambas administraciones. La gestión de Quintela mantiene reclamos por la reducción de las transferencias discrecionales, la falta de envío de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), el rechazo provincial al RIGI y ahora también por la posible eliminación del beneficio de Zonas Frías.
Así, mientras la Casa Rosada intenta reconstruir puentes con los gobernadores para aprobar su agenda legislativa, Quintela permanece como uno de los principales referentes opositores al Gobierno nacional, consolidando una relación de creciente confrontación que, por el momento, mantiene a La Rioja al margen de las negociaciones políticas que impulsa el Ejecutivo.