La presentación del libro sobre el Plan Angelelli reunió a ministros, funcionarios y legisladores en un fuerte respaldo político a Gabriela Pedrali. En el PJ interpretan que el gobernador comenzó a utilizar la estructura de gestión para instalarla como heredera, mientras Teresita Madera conserva un perfil más institucional.
La sucesión de Ricardo Quintela dejó de ser un debate reservado. En el peronismo riojano crece la percepción de que el gobernador comenzó a inclinar la balanza a favor de la diputada nacional Gabriela Pedrali, utilizando como principal plataforma de construcción política el Plan Angelelli y otros programas de gestión con fuerte presencia territorial.
La presentación del libro Plan Angelelli: de la idea a la política pública, realizada durante la Feria del Libro, fue leída dentro del oficialismo como mucho más que un acto cultural. La actividad reunió a una parte importante del gabinete provincial y del bloque oficialista, que se alineó detrás de la dirigente en una demostración de respaldo político poco habitual.
El ministro de Desarrollo, Alfredo Menem, celebró la publicación con un mensaje público dirigido a Pedrali. También la secretaria de Comunicación, Luz Santángelo, destacó que la obra recupera «una experiencia que transformó la vida de miles de familias riojanas», mientras que la diputada provincial Lourdez Ortiz sostuvo que el libro convierte esa experiencia en «una herramienta para aprender, compartir y seguir construyendo».
A esos respaldos se sumó el secretario General de la Gobernación, Ricardo Herrera, quien definió al Plan Angelelli como una política pública con «profunda mirada sensible, social, humanitaria y sentido federal», y elogió el liderazgo de Pedrali en la iniciativa.
En el oficialismo interpretan que esa coordinación de mensajes no es casual. La lectura interna es que Quintela comenzó a poner a disposición de Pedrali el principal activo del Gobierno provincial: la estructura de gestión y los programas con mayor impacto territorial. El Plan Angelelli aparece como el emblema de esa estrategia, al tratarse de una política pública con alto nivel de reconocimiento y presencia en distintos departamentos.
Ese movimiento alimentó un debate dentro del PJ riojano. Mientras Pedrali gana volumen político asociada a la gestión y a programas con capacidad de movilización territorial, la vicegobernadora Teresita Madera mantiene un perfil más vinculado a la representación institucional, encabezando sesiones legislativas, actos protocolares y actividades oficiales.
La diferencia de roles comenzó a generar interpretaciones sobre el esquema de sucesión que imagina el gobernador. Un sector del peronismo considera que Pedrali aparece cada vez más como la dirigente elegida para garantizar la continuidad del proyecto provincial, mientras Madera conserva centralidad dentro de la estructura partidaria e institucional.
En paralelo, Quintela mantiene otro frente abierto: su construcción nacional dentro del Partido Justicialista. Cerca del gobernador sostienen que busca proyectarse como una referencia del peronismo a nivel federal, mientras ordena la transición en La Rioja con dirigentes de máxima confianza.
Por ahora no existen definiciones públicas sobre las candidaturas de 2027. Sin embargo, la utilización de las principales políticas públicas para fortalecer la figura de Pedrali ya empezó a modificar el equilibrio interno del oficialismo y reavivó la discusión sobre quién será finalmente la encargada de suceder a Quintela al frente de la Gobernación.