La exintendenta capitalina Inés Brizuela y Doria tomó distancia de las aspiraciones de Rodrigo Brizuela y Doria, actual jefe comunal de Chilecito enrolado en el oficialismo provincial. Aunque ponderó los valores familiares comunes, aclaró que cualquier entendimiento político deberá subordinarse a la estructura de la UCR.
LA RIOJA.– Las tempranas definiciones con miras al recambio institucional en la provincia comenzaron a tensionar los límites de los principales armados políticos locales, exponiendo incluso las contradicciones que anidan en el seno de las familias de mayor arraigo dirigencial. El reciente posicionamiento público del intendente del departamento Chilecito, el peronista Rodrigo Brizuela y Doria, quien exteriorizó su deseo de competir en un futuro por la gobernación, provocó una inmediata reacción en el radicalismo de la capital, donde su hermana y exjefa comunal, Inés Brizuela y Doria, buscó marcar una tajante delimitación doctrinaria.
El anuncio del alcalde chileciteño, calificado con ironía por distintos sectores de la oposición provincial como la irrupción de «la radical más peronista» debido a su procedencia familiar, encendió los debates en los paneles de análisis político. No obstante las afinidades sanguíneas, la exintendenta de la ciudad de La Rioja y referente de la Unión Cívica Radical (UCR) fue contundente al separar los lazos afectivos de las construcciones orgánicas partidarias.
«Rodrigo es parte de un proyecto político diferente. Yo comparto con él valores, principios, hemos sido criados de la misma manera, con las mismas reglas y con los mismos valores de vida; me enorgullece mi hermano, pero pertenece a otro partido político y a otro proyecto», diferenció la dirigente radical.
Límites orgánicos y armado colectivo
La tensión entre la coincidencia intrafamiliar y la rivalidad de modelos institucionales quedó de manifiesto ante las especulaciones sobre un eventual cogobierno o una hipotética convocatoria para integrar un gabinete provincial. Si bien la exintendenta capitalina no descartó de plano brindar una colaboración institucional en caso de un futuro llamado de su hermano, supeditó de manera irrestricta cualquier decisión a los andariveles de la institucionalidad partidaria.
«Por supuesto que si es gobernador y nos invita a ayudarlo, seguramente lo vamos a ayudar», concedió inicialmente la exjefa comunal ante los requerimientos de la entrevista. Sin embargo, al ser consultada sobre si aceptaría ocupar una Jefatura de Gabinete o un rol de conducción técnica bajo una administración peronista encabezada por su hermano, enfatizó la necesidad de evitar interpretaciones personalistas o ligadas al nepotismo.
«Por supuesto que primero conversaría con mis pares y lo consultaríamos con el partido, porque yo no soy una aventura personal. Nosotros somos un partido político con un proyecto de provincia y un proyecto de país», remarcó Brizuela y Doria.
Las declaraciones de la exalcaldesa capitalina intentan preservar la cohesión interna de la UCR local en un territorio históricamente adverso para el centenario partido, condicionado por la preeminencia del peronismo orgánico que conduce el gobernador Ricardo Quintela. En esa línea, la dirigencia de la oposición insistió en que toda aproximación hacia las vertientes internas del oficialismo —incluso aquellas ligadas al entorno familiar de sus figuras principales— requerirá de debates profundos y de la existencia explícita de «coincidencias programáticas» firmadas por la convención partidaria.