En el marco de una nueva edición de la Feria del Libro de La Rioja, la diputada nacional destacó la legitimación social del evento y remarcó la importancia de garantizar el acceso democrático a las expresiones artísticas más allá de las contingencias de los gobiernos de turno.
LA RIOJA.– En un marco de alta concurrencia comunitaria y comercial, la diputada nacional por La Rioja, Gabriela Pedrali, visitó los pabellones de la Feria del Libro provincial, donde reflexionó sobre la evolución institucional del evento y ponderó el rol del Estado como garante estratégico en el acceso a los bienes culturales.
Durante una entrevista realizada en el recinto ferial, la legisladora recordó el modesto inicio de la propuesta cultural años atrás. «Iniciábamos algo que no pensábamos que iba a tener ese destino», confesó Pedrali, quien observó que los sucesivos gobiernos provinciales sostuvieron el crecimiento estructural del encuentro, consolidando un espacio donde libreros y editoriales potencian sus ventas y la ciudadanía accede a un catálogo diversificado que, en los comienzos de la feria, carecía de bocas de expendio estables en la región.
La funcionaria nacional hizo especial hincapié en el fenómeno de apropiación y validación civil que mantiene vigente al encuentro año tras año: «Más allá de las decisiones políticas de todos los gobiernos que pasaron desde esa primera vez, y del esfuerzo y del crecimiento que hubo, creo que la feria se hace porque la gente la legitima y la gente viene».
«Garantizar el acceso a la cultura lo entendería como parte de la importancia que tiene la presencia del Estado en la vida cotidiana de la gente», subrayó la diputada nacional.
En un contexto de debate nacional sobre el financiamiento y los límites de la administración pública, Pedrali defendió una visión multidimensional de la asistencia social, argumentando que las responsabilidades estatales no deben restringirse de manera exclusiva a la cobertura de contingencias materiales críticas de la población.
«No solamente es tener la oportunidad de acompañarlos ante una necesidad extrema, como alimento, frío o medicamentos, sino también esto: la cultura, el alimento, el pan del alma», aseveró. Para concluir, la legisladora puntualizó que las programaciones culturales organizadas de manera libre y gratuita durante las vacaciones de invierno —que incluyen obras teatrales e intervenciones artísticas en vivo— constituyen, en muchos casos, la única alternativa de consumo cultural directo para niños y sectores vulnerables que no cuentan con acceso habitual a estos espectáculos.