Un relevamiento de la consultora Focus Market que mide el poder adquisitivo provincial a través de las horas de trabajo necesarias para comprar cuatro bienes de consumo —zapatillas, un jean, un iPhone y un Smart TV— volvió a poner a La Rioja entre las provincias con mayor esfuerzo laboral del país, y en algunos rubros, directamente en el último lugar del ranking nacional.
La unidad de medida: horas, no pesos
El estudio, dirigido por Damián Di Pace, no utiliza el peso ni el dólar como referencia, sino las horas de trabajo. El director de la consultora explicó que las horas de trabajo se toman como parámetro porque el peso cambia de valor según el día, la brecha cambiaria o la inflación del mes, mientras que las horas son universales: todos disponen de las mismas 24 por día, y un mismo producto cuesta lo mismo en cualquier punto del país, aunque el esfuerzo para pagarlo varíe de manera dramática.
El cálculo se hizo sobre una jornada de referencia de 10 horas diarias, seis días a la semana, y arrojó mapas provinciales donde el color se oscurece a medida que aumenta el esfuerzo laboral requerido.
La Rioja, entre las provincias con menor ingreso per cápita
El ingreso per cápita familiar varía de manera sustancial entre las distintas provincias: mientras en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires asciende a 1031 dólares, en La Rioja apenas llega a 550 dólares. Ese desnivel de partida explica buena parte de los resultados que siguen.
Zapatillas y jeans: casi el triple de horas que en Tierra del Fuego
En el rubro zapatillas, Tierra del Fuego lidera el ranking de menor esfuerzo con 20 horas de trabajo, seguida de cerca por Neuquén y CABA con 21, mientras que La Rioja necesita 57 horas, casi tres veces más.
La brecha se profundiza con el segundo bien relevado. Tierra del Fuego resuelve la compra de un jean en 41 horas, mientras que La Rioja necesita 116, una diferencia de 75 horas, equivalente a casi tres semanas de trabajo para el mismo pantalón. Chaco, Formosa y Santiago del Estero concentran las peores cifras del país, todas por encima de las 95 horas.
El iPhone, la brecha más extrema: 1.342 horas de trabajo
El indicador más elocuente del informe es el del teléfono. El bien más caro del relevamiento convierte las diferencias salariales en cifras difíciles de leer: 475 horas en Tierra del Fuego contra 1342 en La Rioja, es decir, menos de dos meses de trabajo contra más de cinco.
La Rioja integra el grupo de ocho provincias —junto a Chaco, Formosa, Corrientes, Jujuy, Santiago del Estero, Salta y Tucumán— donde el iPhone supera las 1000 horas de trabajo, un umbral que en la práctica deja al teléfono más vendido del mundo fuera del alcance de buena parte de los trabajadores.
En términos comparativos, entre La Rioja y Tierra del Fuego hay 1025 horas de diferencia para comprar el mismo teléfono, más de un mes entero de trabajo por el mismo producto, según el punto del país donde se cobra el sueldo.
El Smart TV repite el patrón
El Smart TV de 50 pulgadas es el segundo bien más costoso del relevamiento y su mapa replica casi con exactitud el del iPhone: Tierra del Fuego lo compra en 114 horas, mientras que La Rioja necesita 321. El informe atribuye esta consistencia entre bienes a una explicación estructural: los ingresos siguen el mismo patrón geográfico, rubro tras rubro.
Por qué se producen estas diferencias
Para Di Pace, la brecha en horas de trabajo entre provincias responde a una combinación de factores estructurales: diferencias salariales, costos logísticos por la distancia a los centros de producción, presión tributaria provincial y municipal, y costos locales de energía, alquileres y mano de obra. El economista señaló que las provincias con mayores salarios y mercados más desarrollados presentan menor cantidad de horas requeridas para acceder a determinados bienes, mientras que en regiones con menores ingresos y mayores costos de transporte el esfuerzo laboral necesario suele ser más elevado.

La informalidad, un agravante local
El informe cruza además el dato provincial con la condición laboral del trabajador, y en ese cruce La Rioja vuelve a aparecer entre los casos más severos. El trabajador informal extiende su jornada a 10 horas diarias durante seis días a la semana, lo que equivale a 260 horas mensuales frente a las 173 del trabajador registrado: trabaja un 50% más de horas y, sin embargo, necesita más tiempo para comprar los mismos bienes, como consecuencia directa de cobrar menos por cada hora trabajada.
En La Rioja, el trabajador formal necesita 895 horas para un iPhone, mientras que el informal necesita 1342: una diferencia de 447 horas, casi dos meses adicionales, para el mismo teléfono en la misma provincia. En Chaco la brecha es de 397 horas, y aun en Tierra del Fuego, el mejor escenario del país, la distancia persiste: 317 horas contra 476.
Los cuatro indicadores del relevamiento —zapatillas, jean, iPhone y Smart TV— coinciden en ubicar a La Rioja en el extremo de mayor esfuerzo laboral del país, en línea con el ingreso per cápita más bajo del relevamiento junto con Chaco. La brecha se agrava para los trabajadores informales, que en la provincia deben sumar casi 450 horas adicionales de trabajo respecto de un empleado registrado para acceder al mismo bien. El patrón confirma una tendencia ya documentada en indicadores previos de coparticipación, recaudación y actividad económica: la provincia arrastra una desventaja estructural frente a los distritos con mayor desarrollo relativo del país.
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