Cumbre del Norte Grande en Posadas: La Rioja llega con la caja golpeada y el antecedente del rechazo de Rejal al Presupuesto

Durante los primeros días de agosto, Posadas será escenario de una nueva cumbre de los diez gobernadores del Norte Grande, entre ellos Ricardo Quintela, en un momento de fuerte tensión fiscal para las provincias del norte argentino. El encuentro continúa el ciclo iniciado el 2 de junio en la sede del Consejo Federal de Inversiones (CFI) en Buenos Aires, donde el bloque se reunió con el entonces ministro del Interior, hoy jefe de Gabinete, Diego Santilli.

No se descarta que Santilli sea invitado a la cumbre misionera, en su nuevo rol con mayor injerencia sobre el reparto de fondos hacia las provincias que reclaman compensación por los recortes nacionales.

El dato que preocupa a Casa de Gobierno

El trasfondo económico de la cumbre es adverso para La Rioja. Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el primer cuatrimestre de 2026 mostró una caída del 5,6% en los Recursos de Origen Nacional y un derrumbe del 7,2% en la Coparticipación Federal de Impuestos, la principal fuente de ingresos automáticos de la provincia. En marzo, la coparticipación cayó un 8,5% interanual.

Para una provincia con una estructura fiscal fuertemente dependiente de las transferencias nacionales, la contracción golpea directamente la capacidad de pago de salarios, obras y servicios públicos, en un contexto donde la administración de Quintela ya enfrenta el default de su bono internacional y litigios de bonistas en Massachusetts contra activos de Banco Rioja y del Parque Eólico Arauco.

Los Aportes del Tesoro, la ventana que se abre

Ante el achicamiento de los recursos coparticipables, los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) se consolidan como la vía extrapresupuestaria más relevante para las provincias del Norte Grande. Es en ese terreno donde la relación de Quintela con la Casa Rosada, marcada por episodios de confrontación pero también de negociación pragmática, adquiere peso concreto de cara a la cumbre de Posadas.

Rejal, dividido de su propio interbloque en el Senado

La votación general del Presupuesto 2026 en el Senado, resuelta con 46 votos a favor, 25 en contra y una abstención, dejó expuesta una fractura dentro de Convicción Federal, el interbloque peronista no kirchnerista que integran cinco senadores. Mientras Guillermo Andrada (Catamarca), Sandra Mendoza (Tucumán) y Carolina Moisés (Jujuy) acompañaron la iniciativa oficialista, el senador riojano Fernando Rejal votó en contra, junto a Fernando Salino (San Luis), alineándose con el rechazo del gobernador Quintela a la ley.

El resto del rechazo lo compuso en bloque el Justicialista —con nombres como José Mayans, Eduardo «Wado» De Pedro, Jorge Capitanich y Alicia Kirchner— más los santiagueños Gerardo Zamora y Elía Moreno. La única abstención fue la de Alejandra Vigo (Provincias Unidas).

El posicionamiento de Rejal marcó, según fuentes parlamentarias, el primer quiebre relevante entre los gobernadores peronistas no kirchneristas del norte y confirmó que La Rioja optó por una estrategia de confrontación más dura que la mayoría de su propio espacio, en momentos en que el oficialismo de Javier Milei necesita cada vez más apoyos provinciales en un Congreso fragmentado.

Una cumbre atravesada por la crisis misionera

El encuentro en Posadas también se da en medio de una ruptura política inédita en la provincia anfitriona: el quiebre entre el gobernador Hugo Passalacqua y el histórico caudillo Carlos Rovira, que fracturó al oficialismo misionero. Aunque el conflicto es interno de Misiones, obligará a Quintela y al resto de los mandatarios a negociar en un escenario regional más complejo.

Para la administración de Quintela, la cumbre de Posadas llega en el peor momento posible: caída de la coparticipación, default soberano provincial y litigios internacionales golpean simultáneamente las cuentas públicas. El voto en contra de Rejal, apartándose de la mayoría de Convicción Federal, confirma que La Rioja eligió el camino de la confrontación directa con la Casa Rosada, una postura que podría condicionar —a favor o en contra— su capacidad de negociar ATN y obras en la cumbre regional.