La Rosada acelera el armado de 2027: competirá con candidatos propios en La Rioja y otras 13 provincias mientras negocia pactos con gobernadores aliados

El Gobierno definió un esquema electoral que combina confrontación y acuerdos según cada distrito. En la Casa Rosada descartan un entendimiento general con los mandatarios provinciales y ratifican que La Libertad Avanza buscará disputar la Gobernación de La Rioja con sello propio. La reforma electoral y las colectoras aparecen como la llave para ampliar la base de apoyo de Javier Milei sin resignar el control del armado.

La Casa Rosada comenzó a delinear el mapa electoral con el que buscará sostener el poder de Javier Milei en 2027 y resolvió avanzar con una estrategia diferenciada por provincia. El diseño combina candidaturas propias en 14 distritos, acuerdos políticos en otros siete y una negociación todavía abierta en la Ciudad de Buenos Aires, donde persisten diferencias internas sobre la conveniencia de competir en soledad o reeditar un entendimiento con el PRO.

En Balcarce 50 aseguran que no habrá un acuerdo político integral con los gobernadores. La instrucción es negociar distrito por distrito, sin ceder el control del armado nacional de La Libertad Avanza ni resignar la marca libertaria como herramienta de expansión territorial.

En ese esquema, el Gobierno ya decidió que competirá con candidatos propios por las gobernaciones de Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén, La Pampa, Córdoba, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy, Formosa y Misiones. La decisión implica que, aun cuando existan canales de diálogo institucional con algunos mandatarios, el oficialismo buscará construir una alternativa libertaria para disputar el poder provincial.

La inclusión de La Rioja en ese grupo confirma que la administración de Ricardo Quintela quedó fuera del lote de provincias donde la Nación evalúa acuerdos de volumen. El objetivo es consolidar una estructura propia que permita competir por la Gobernación y ampliar la representación legislativa libertaria en un distrito históricamente dominado por el peronismo.

En cambio, la Casa Rosada proyecta entendimientos políticos en Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Chaco, Mendoza, San Juan y San Luis. En esos casos, los acuerdos no necesariamente serán con los gobernadores, sino también con sectores del PRO, la UCR y otros espacios opositores que permitan construir frentes competitivos sin diluir la identidad libertaria.

La provincia de Buenos Aires concentra la mayor atención del oficialismo. Allí imaginan una alianza amplia con sectores no peronistas para enfrentar al kirchnerismo y ordenar una oferta electoral común. En el Gobierno admiten que, para ese objetivo, están dispuestos a realizar mayores concesiones en el reparto de candidaturas.

También aparecen como socios potenciales los gobernadores Rogelio Frigerio, en Entre Ríos, y Leandro Zdero, en Chaco, con quienes el oficialismo ya construyó entendimientos parlamentarios. En Santa Fe, la fortaleza política de Maximiliano Pullaro llevó a la Casa Rosada a concluir que un acuerdo puede resultar más conveniente que una confrontación directa.

Mendoza integra el mismo lote de provincias donde el oficialismo considera prácticamente encaminado un entendimiento político, mientras que San Juan y San Luis completan el mapa de distritos donde el Gobierno privilegiará la negociación antes que una competencia frontal.

En paralelo, la Casa Rosada apuesta a que el Congreso apruebe antes del tratamiento del Presupuesto 2027 la reforma electoral que habilitaría el regreso de las colectoras. El oficialismo sostiene que ese mecanismo permitiría incorporar a candidatos legislativos de gobernadores sin postulante presidencial propio dentro de la boleta de Milei, fortaleciendo su candidatura para la reelección sin renunciar a disputar las gobernaciones.

En el Gobierno remarcan que las colectoras no modificarán la decisión de competir por los ejecutivos provinciales. La estrategia apunta a sumar respaldos legislativos y ampliar la base electoral del Presidente sin entregar el control político de La Libertad Avanza en cada distrito.

La Ciudad de Buenos Aires continúa siendo el principal foco de discusión interna. Mientras un sector impulsa un acuerdo con el PRO que incluya a Pilar Ramírez como candidata a vicejefa de Gobierno, otro insiste en presentar una fórmula íntegramente libertaria. La salida de Manuel Adorni del esquema porteño obligó al oficialismo a replantear esa estrategia.

El armado electoral también refleja el nuevo equilibrio de poder dentro del oficialismo. La conducción política quedó concentrada en Karina Milei, Eduardo «Lule» Menem y Martín Menem, quienes retuvieron el control de la confección de listas y del despliegue territorial. En ese marco, los sectores alineados con Santiago Caputo reconocen que su participación estará enfocada en la estrategia comunicacional y la campaña presidencial, sin incidencia directa en la definición de candidaturas provinciales.

Con ese esquema, la Casa Rosada busca llegar a 2027 con una organización nacional consolidada, preservando el sello libertario en los principales distritos y utilizando los acuerdos únicamente allí donde mejoren las posibilidades de reelección de Javier Milei.