El gobernador supervisó las obras de puesta en valor de uno de los principales íconos turísticos de La Rioja. La intervención incluye restauración, mejoras lumínicas y reacondicionamiento integral del predio para fortalecer la oferta turística provincial.
En medio de una estrategia orientada a potenciar el turismo como motor de desarrollo económico, el gobernador recorrió las obras de recuperación del Cristo del Portezuelo, uno de los monumentos más emblemáticos de la provincia y uno de los principales puntos de atracción para visitantes que llegan a la Capital riojana.
La intervención forma parte de un plan de puesta en valor de espacios patrimoniales y turísticos que busca preservar sitios históricos mientras fortalece la oferta turística local en un contexto marcado por la caída de la actividad económica y la búsqueda de nuevas alternativas para generar movimiento comercial.
Durante la visita, Quintela destacó la importancia de recuperar un espacio que forma parte de la identidad cultural y religiosa de La Rioja.
«Es emocionante acompañar este importante trabajo de recuperación que preserva parte de la historia, la identidad y el patrimonio turístico de nuestra provincia», expresó el mandatario.
Las obras contemplan la restauración integral de la imagen del Cristo, el reacondicionamiento del sistema de iluminación y diversas mejoras en sectores estratégicos del predio que habían sufrido el deterioro provocado por el paso del tiempo y las condiciones climáticas.
La recuperación del monumento adquiere relevancia porque el Cristo del Portezuelo se consolidó durante décadas como uno de los principales símbolos de la Capital y uno de los sitios más fotografiados por turistas que recorren la provincia.
Desde el Gobierno consideran que el turismo religioso y cultural puede convertirse en uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento para La Rioja, especialmente frente a la necesidad de diversificar la matriz económica provincial.
La iniciativa también se inscribe dentro de una política más amplia de recuperación de espacios públicos y patrimoniales impulsada por la administración provincial.
En la Casa de las Tejas sostienen que la preservación de monumentos históricos no sólo tiene un valor cultural, sino también un impacto económico vinculado al fortalecimiento de los circuitos turísticos y al movimiento que generan sobre actividades como gastronomía, hotelería y comercio.
La apuesta cobra especial importancia en un escenario donde varias provincias buscan captar visitantes nacionales frente a la desaceleración de algunos destinos internacionales y al crecimiento del turismo interno.
El Cristo del Portezuelo ocupa un lugar central dentro de esa estrategia. Ubicado en uno de los puntos panorámicos más reconocidos de la Capital, el monumento constituye una referencia obligada para quienes visitan la provincia y forma parte de la identidad visual de La Rioja.
La restauración apunta además a corregir años de desgaste acumulado y garantizar condiciones adecuadas para la conservación del predio en el largo plazo.
Desde el oficialismo interpretan estas intervenciones como parte de una política de Estado destinada a proteger el patrimonio provincial y generar nuevas oportunidades de desarrollo vinculadas a la actividad turística.
Por eso, la recorrida de Quintela tuvo una lectura que excede la simple supervisión de una obra pública. En momentos en que la provincia reclama mayores recursos nacionales y busca fortalecer sectores capaces de generar actividad económica, la recuperación del Cristo del Portezuelo aparece como una señal de la apuesta oficial por el turismo, la cultura y la puesta en valor de los símbolos que identifican a La Rioja ante el país y el mundo.