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El minuto a minuto de la causa «PIL municipal»

A Néstor Bosetti lo esperaba el ex diputado arauqueño Nicolás Martínez y se excusó. A Fernando Cárbel lo aguardaba el intendente de Independencia y también se excusó. Todo eso pasaba a las 11 en el Ministerio de Infraestructura. Eso sucedía en todas las áreas del Gobierno que no habían olfateado que Ricardo Quintela iba a terminar en el despacho del Gobernador en la Residencia Oficial.

Y eso aconteció cuando todos decían que la nueva marcha tendría solo al viceintendente Armando Molina. La aparición de Quintela se había acordado en la siesta del miércoles en la vieja casona de la avenida Perón, donde funciona el bunker del Proyecto Q, que coordina el titular del Concejo Deliberante.

Bosetti abandonó su oficina con rumbo al domicilio particular de Beder Herrera y Cárbel hacia el acto por Evita, aunque luego ambos terminarían en la Residencia.

El ministro, que no le gusta la palabra de intendente virtual, ya que es funcionario del Gobierno, ingresó presuroso a la casa del mandatario provincial, donde se seguía de cerca, por lo menos a través del informe de la Policía, como se sucedían los hechos.

Las gomas quemadas ya están en todos los equipos de comunicación y la fuerte presencia policial llamaba la atención en el Centro Administrativo Provincial (CAP). Y en eso llegó un nuevo actor a la puja, como fue la basura desparramada en el portón de la Residencia y la posterior quema, que algún descuidado de la vida podría haberse ubicado en una guerra del Medio Oriente.

Solo era basura que ardía entre policías y manifestantes que no se inmutaban, y la novedad también llegaba al domicilio del Gobernador. Ya alguien había dado la orden de sacar fotografías, a través de las cámaras de seguridad de la Residencia y por esas horas, había llamados de todo tipo, hasta una emisora radial recibió uno de ellos, donde le advertían que su móvil arengaba con el quintelismo.

Ya todo lo que se decía valía, ya que vendía en un jueves sin sesiones en la Legislatura, y con todas las miras a la zona Sur de la ciudad.

Mientras eso pasaba, el ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada, le devolvía un llamado a Beder Herrera, a raíz de la famosa nota sobre los PIL de Enrique Deibe, titular de Empleo. Fue tan ríspido el diálogo que hasta la mujer que servía agua se sintió incomoda, y los otros no sabían como alejarse para no escuchar.

Fue una batería de palabras, ya que está el cruce entre la provincia y el municipio de quien se hace cargo del pago de la obra social y la jubilación.

Habría para escribir dos Mirador Político, con visión desde la casa de LBH, a lo que hubo un compromiso tras que se bajaron los ánimos de todos colaborar en pos de llegar a buen puerto.

A eso se plegó la embajada bederista que le pidió a su líder que marcara la cancha en torno a la posición asumida por Quintela desde el comedor de la Residencia. Como en el programa de Silvio Soldán, en un minuto y sin respirar, le recordaron todas las malas del Intendente, para que posteriormente Beder Herrera se descargara contra el jefe comunal. Para eso se subió a su auto e hizo 100 metros para llegar ante la prensa.

Ya habían pasado unas dos horas de la protesta PIL municipal y con calles cortadas, y el humo que fiel testigo de la pelea, que si alguien no le pone el cascabel al gato, va terminar todo mal.

Cuando pasó el fervor de ambos bandos se llegó al análisis, a donde Quintela anunció que baja la marcha del martes para conformar una comisión y abrir el diálogo con la provincia.

Las radios estallaron con pronunciamientos, aunque siempre fueron los mismos. Fue muy llamativo escuchar a Griselda Herrera en Fénix y al terminar esa conversación haya aparecido en Libertad. Cuando eso pasaba Quintela estaba en Radio Municipal y otros hacían las suyas en los programas radiales vespertinos. Y prensa de Gobierno difundía declaraciones de Javier Tineo.

Al caer la tarde había sido difundido “El Otro Mirador”, que es una visión crítica de “El Mirador” de El Independiente, donde como vidente anticipaba lo del domingo, y daba por hecho que será dedicado al Intendente y se destacará su condición titulada por el bederismo como “patotero”.

Las redes sociales difundían fotos de la marcha con posiciones más quintelistas que defensoras, pero mucha gente en la suya, en su vida.

Bosetti camina a las 19.30 por la continuación de la avenida Ortiz de Ocampo entre canteros llenos de tinajas y Quintela dejaba el Hotel Talampaya. Y ya todos hablaban de diálogo, aunque nadie se atrevía a levantar el teléfono para dar el puntapié inicial. Y los enojos seguían porque RiojaPolitica.com difundió decretos, como si fueran secretos de Estado, cuando debería ser tan habitual como difundir la actividad oficial.

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