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Más allá de todo se puede apostar al Proyecto La Rioja en Brasil

Ya pasó un tiempo que se puso a disposición de quien quisiera el Proyecto La Rioja en Brasil, con base en Curitiba. Se trata de una iniciativa sin fines de lucro, con el propósito que La Rioja se proyecte en el mundo como marca y en este caso a Brasil.

Si uno toma que hay una Rioja Española como marca, por qué no que haya una Rioja Argentina como sello de productos en el mundo.

El Proyecto podría haber sido en cualquier país, pero Brasil se propuso ya que está a menos de 2.500 kilómetros e integra el Grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China), que se trata de los países que serán verdaderas potencias que ya lo son.

Obviamente que tuvo impacto el Proyecto en todos los sectores productivos y políticos, ya que es clásico en la Provincia ver fantasmas a donde no hay, pero ya viene de cuna.

Mas allá de eso, las puertas políticas, empresarias e institucionales, especialmente en Curitiba, están abiertas para proyectar a todos, en igualdad de condiciones, en pos de generar nuestros propios recursos, y dejar ser niños huérfanos de la Nación.

Esa es la base, más allá del silencio mediático, que está cimentado el Proyecto La Rioja en Brasil, que solo busca acompañar, ayudar y coordinar un plan de lo que quiere el país carioca y de lo que podemos ofrecer.

Aquí no se ha buscado favorecer a las SAPEM y competir contra el sector privado, sino todo lo contrario, que sea un trabajo conjunto.

Se debe entender que Brasil no es socio de la Argentina, solo es nuestro principal comprador. Al ser considerado un país del BRIC tiene cientos de ofertas cuando nosotros solo tenemos deseos.

Si se deja de lado la mediocridad y se comprende que entre todos se sale adelante, la proyección es inmensa de una Provincia poco valorada por quienes la habitan.

Hoy hay una crisis olivícola y frente a ello, el Estado debe hacer un acompañamiento ya que el sector genera más de 2.000 empleos genuinos. Solo el Grupo Nucete tiene casi 500 trabajadores.

Hoy Argentina y Brasil tienen un problema de comunicación y quizás de poco conocimiento de que son las economías regionales. La ecuación riojana es simple: si Brasil que es el principal comprador (el 90 por ciento de la producción) no compra, todo se muere. Salvo las SAPEM que el dinero del Estado las salvarán.

Cuando se transpiró para que este Proyecto avance y sea comprendido por todos, era por lo que hoy se ve. Si no se venden los productos, serán los mejores pero solo para anuncios.

Si los funcionarios argentinos no saben, explicarle, pero no toda la vida para no perder mucho tiempo. E ir más allá, activar la buena predisposición brasileña, a través de la Secretaría de Comercio Exterior de Brasil. Y todos los empresarios y políticos que han asistido a las embajadas organizadas por el Proyecto La Rioja en Brasil conocen que no es difícil, ya que han estado en diálogo con funcionarios de primera línea y empresarios con grandes capitales.

Cámara de Supermercados, Cancillería, Consultoras, organismos se han puesto a disposición de la Provincia. O sea hacer lobby, como se hace para conseguir recursos. Moverse entre todos, sin nombres, como instituciones organizadas.

Mientras tanto aceptar que el sector olivícola, como la mayoría, está en una situación calamitosa. Por lo cual, avanzar en un plan de reintegros a las exportaciones, que podría ser del 20 por ciento. Eso los ayudará para seguir con la cadena de producción, ya que son el corazón de la actividad privada.

Y reimpulsar la Casa de La Rioja en Buenos Aires para que ayude en la Cancillería y en todos los organismos que están vinculados en este caso al sector productivo, y deje ser en un edificio frío. Que también ayude a frenar las ejecuciones de la AFIP y que los privados no estén a la buena de Dios.

Una pequeña base riojana en Curitiba, financiada por el Estado a través de una ley y manejada por las asociaciones productivas, para que quede claro, posibilitará tener ayuda en ese inmenso país. Hay que destacar que hay riojanos que viven en Brasil y están dispuestos a colaborar. Algunos pensaron en San Pablo, pero ya es palabra mayor.

Esa oficina y/o base operativa riojana en Brasil podría significar que el pequeño productor se anime a exportar sin estar a expensas de los capitales buitres y que eso se transforme en una costumbre para una tierra que solo piensa en un empleo público.

Si el Estado ha destinado 1.000 millones para las SAPEM por qué no destinar 60 millones anuales, con el fin que sea un reintegro para el sector olivícola, que se incrementaría dicho monto para no dejar a nadie afuera. Es más, si por año van 700 camiones con aceitunas a Brasil y el flete cuesta 5.000 dólares hasta se podría hacer frente a ello con un acompañamiento concreto que puede ser del 50 al 100 por ciento. Todo en pos de incentivar la exportación.

La Cámara Industrial Olivícola también propone que se incluya a la aceituna como un producto sensible del MERCOSUR.

Por eso, se debe dejar de lado las peleas que solo interesan a los políticos y solucionar los problemas, avanzar en todos los frentes, no escatimar esfuerzos y escuchar a todos, para encontrar la mejor solución.

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