Con la declaración de testigos provenientes de varias provincias, comenzará una nueva semana del juicio por el secuestro y desaparición de María de los Ángeles Verón, que ya entró en su etapa final, al menos en lo que respecta a la etapa de declaraciones. Las personas que tienen que ser indagadas residen en La Rioja, Buenos Aires y Santa Cruz.
Para organizar el arribo de estas personas a la provincia de Tucumán, el tribunal integrado por los magistrados Alberto Piedrabuena (presidente) y Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano (vocales), dispuso que la jornada del último jueves fuera suspendida. Esto les permitió utilizar ese tiempo para planificar la semana judicial que comenzará desde este martes, a las 9.00.
Con un listado de alrededor de 25 testigos, en principio todo indica que el debate se extenderá hasta mediados de octubre y no en noviembre, como se estimaba. Al comienzo del juicio, había una nómina cercana a los 180 testigos. Muchos de ellos ya fueron indagados, mientras que otros quedaron descartados por diferentes motivos durante el transcurso del juicio, que dio comienzo a mediados de febrero pasado.
El miércoles último, en la última jornada del debate, declararon dos madres de víctimas de gatillo fácil. Ambas fueron testigos presentadas por la querella y contaron su relación con Susana Trimarco, mamá de Marita.
Fueron indagadas sobre algunos detalles de la vida personal de la familia Verón.
La primera fue Lilia Saavedra, quien dirige la fundación VEI (Vidas en Interacción para el desarrollo de la comunidad). Es mamá de Ramón Santillán, quien fue asesinado en 1999 por un Gendarme, cuando se encontraba en la estación de trenes de San Martín, provincia de Buenos Aires.
«Con Susana somos compañeras de lucha. La conocí en Buenos Aires, en 2004. Ella estaba sola. Como en Tucumán no la escuchaban fue a Buenos Aires a pedir ayuda», explicó la testigo frente al tribunal que lleva adelante el debate.
Después fue el turno de Miriam Medina, mamá de Sebastián Bordón, el joven mendocino asesinado y arrojado a un barranco por un grupo de policías, en 1997.
«Las madres salimos a pelear como leonas cuando nos ocurre algo así. Cuando conocí a Susana su objetivo era encontrar a Marita.
Quien no pudo declarar la semana pasada fue la testigo Graciela Quintana, quien presentó un comprobante de su documento de identidad en trámite. Teniendo en cuenta ese contratiempo, los jueces ordenaron que no fuera indagada hasta que se constate su identidad.



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