Según El Independiente, el hecho ocurrió en la iglesia del Carmen, como parte de un concurso de vídeos a los que los convocó la escuela por el Día del Estudiante.
El vídeo fue exhibido el pasado domingo 23 de setiembre, en la plaza principal de esta localidad, durante la elección de la reina de la Primavera y el Estudiante organizada por el municipio con la participación de los estudiantes. Entre las numerosas filmaciones que se exhibieron, la mencionada, pasó prácticamente inadvertido por la mayoría de los asistentes.
Sin embargo, el sacerdote Miguel Sosa como los periodistas de FM La Troya recibieron durante toda la semana siguiente mensajes por celular de los feligreses repudiando el vídeo. En la emisora radial no lo tomaron en cuenta porque hablaban de un casamiento gay y no le veían motivos para rechazarlo, el sacerdote tampoco pues consideraba que habiendo sido exhibido en la plaza no le correspondía intervenir.
Los molestos feligreses tuvieron que explicarles personalmente que el vídeo había sido filmado dentro de la iglesia, por lo que de inmediato se inició una investigación, para conocer cómo habían ocurrido los hechos. Así se supo que la escuela les había pedido el vídeo para presentar por el Día del Estudiante como parte de un concurso o para pagar una prenda y que la catequista les dio permiso para ingresar a la iglesia.
También que todos son estudiantes y algunos de la catequesis de confirmación, mientras que otro grupo asiste a iglesias evangélicas.
Confirmado los hechos, el sacerdote habló por FM La Troya y se mostró muy dolido porque son actitudes que deberían haberse tenido en cuenta al momento en que los alumnos eligieran los temas para hacer los vídeos, comentó que si bien la Iglesia califica estos hechos como sacrilegios no hubo ni habrá sanciones salvo una suspensión momentánea para iniciar un tiempo de reflexión sobre lo ocurrido, tal cual se acordó con el obispo riojano, Roberto Rodríguez.
Aclaró que la iglesia no está clausurada sino cerrada hasta el próximo miércoles en que se oficiará una misa, ocasión en que se leerá una carta sobre lo sucedido y se invitará a los feligreses, a los jóvenes y a la comunidad toda un momento de reflexión y oración.
Sosa cree que las instituciones educativas u otras instituciones como las iglesias evangélicas también deberían orientar el debate sobre estos hechos con el objetivo de modificar conductas o acciones que llevan a los jóvenes a ser parte de actitudes en las que se burlan de creencias y tradiciones de las que también forman parte.
Apeló a la responsabilidad y al control de los adultos para guiarlos en los valores que toda la comunidad quiere que practiquen y respeten.


