Ubicada a 30 kilómetros de la capital riojana, Sanagasta tiene cuatro perforaciones fuera de servicio. Aunque el titular del Instituto Provincial del Agua (IPALAR) vive la villa, desde diciembre se ha acentuado la falta del vital elemento, en donde este domingo había más de 4.000 personas.
SANAGASTA (Enviados Especiales).- Sanagasta, la villa veraniega de los riojanos, afronta un verano casi sin agua potable. Ubicada a 30 kilómetros de la ciudad de La Rioja, decenas de riojanos la eligen para pasar el fin de semana y este año, decidieron quedarse para “disfrutar” el verano.
Solo uno de cada 10 riojanos se fue de la provincia en la temporada estival, por lo cual los lugares “más frescos” son los preferidos para afrontar los 40 grados. Sin embargo, con el paso del verano se acentúan los problemas en el servicio de agua potable.
En la villa turística se da una particularidad, ya que allí vive el responsable del agua potable, como es el titular del Instituto Provincial del Agua (IPALAR), Germán Gracia, pero falta lo vital.
Hay otro hecho para destacar que sucedió con la mala obra de la pasarela del río Grande, que la última creciente del río se llevó parte de ella y puso en peligro la comunicación del barrio Alta Gracia con el centro de la localidad. Dicha obra es responsabilidad del IPALAR.
Así en lo que va del verano se han producido diez cortes en el suministro de agua potable en una localidad que tiene un crecimiento que muchas veces triplica su población, especialmente en el Festival Chayero Sanagasteño. El evento folclórico comenzará el jueves.
Desde el municipio de Sanagasta han elevado las quejas al IPALAR y hubo compromisos concretos de reactivar las cuatro perforaciones paradas, pero hasta el domingo a la tarde no había soluciones.
La falta de agua en Sanagasta es un tema de conversación en todo el pueblo, ya que es un viejo problema (desde hace 20 años). Cuando llueve el pueblo se queda sin agua debido que crece el río y el agua turbia ensucia la planta potabilizadora, y ahora se pliega la rotura de las perforaciones. Uno de los motivos sería los golpes de tensión que queman o sacan de servicios a las bombas.
Este domingo unas 4.000 personas estaban en la localidad veraniega para pasar el fin de semana, muchos los cuales se quedarán y llegarán otras decenas para esperar el festival folclórico.



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