
Se trata del proceso por los asesinatos de los sacerdotes Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias, ocurridos en junio de 1976. Por este caso, el represor cordobés también fue sentenciado a prisión perpetua.
Con participación de dos magistrados cordobeses, el Tribunal Oral Federal de La Rioja dará a conocer hoy los fundamentos de la sentencia que condenó a prisión perpetua a los represores Luciano Benjamín Menéndez, Luis Fernando Estrella y Domingo Benito Vera.
Los tres fueron declarados penalmente responsables de los asesinatos de los sacerdotes Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias, ocurridos el 18 de junio de 1976, en La Rioja.
Ambos curas, muy cercanos al entonces obispo de La Rioja, Enrique Angelelli, quien también fue asesinado por la represión en un simulado accidente automovilístico, son llamados en la actualidad “los mártires de Chamical”.
La lectura de los fundamentos comenzará en horas del mediodía, en los Tribunales Federales de La Rioja, apenas se reúna el Tribunal que integran los jueces José Camilo Quiroga Uriburu, Jaime Díaz Gavier, Carlos Lascano y Karina Rosario Parilli, esta última, en carácter de juez sustituto.
El fallo, que constituyó la novena sentencia a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad que recayó sobre Menéndez, se dictó el 7 de diciembre pasado, y tuvo repercusión porque implicó el alojamiento efectivo en una cárcel de los tres condenados, dos de los cuales cumplían hasta entonces prisión domiciliaria.
En el caso de Menéndez, la sentencia ordenó su detención en el Complejo Penitenciario Federal N° 1 de Ezeiza, en Buenos Aires. Pero los defensores del represor apelaron esa decisión ante la Cámara Federal de Casación Penal.
El 18 de enero pasado, ese Tribunal que integran Eduardo Righi, Luis María Cabral y Ángela Ledesma, otorgaron a Menéndez y a Estrella el beneficio del arresto domiciliario.
Por estos días, Menéndez está siendo juzgado en Córdoba por los crímenes cometidos en La Perla.
Testimonios contundentes. Durante las audiencias del juicio que se llevó a cabo en La Rioja se escucharon testimonios de religiosos, exsacerdotes, expolicías y de ciudadanos comunes que coincidieron en que Longueville y Murias fueron asesinados por orden de las autoridades militares de entonces, cuya jurisdicción estaba a cargo del entonces poderoso general Menéndez, titular del Tercer Cuerpo de Ejército.
Uno de los testimonios más impactantes que se escucharon fue el del sacerdote Miguel La Civita, quien sostuvo que esos crímenes fueron “un tiro por elevación” para Angelelli.
La Civita declaró que en aquella época el obispo y los curas eran perseguidos “en forma permanente” por las fuerzas de seguridad. Y que la persecución aumentaba “cuando sabían de la presencia de Angelelli”.
El cura precisó que luego de su ordenación, cuando ya se desempeñaba en la ciudad de Chepes, fue amenazado por teléfono, y que en las afueras de la parroquia siempre había un Ford Falcon verde “parado en la puerta todo el día”.
Durante el juicio también se presentó como prueba un informe de inteligencia que puso en evidencia la existencia de un plan de “persecución sistemática” a los integrantes de la pastoral de Angelelli. Esa documentación estuvo en manos de la Policía provincial hasta 2004. Entre los papeles se destaca un mapa con una pormenorizada localización de los 30 sacerdotes que trabajaban con el obispo que después fue asesinado. El mapa y las referencias se hicieron después de los asesinatos del francés Longueville y del cura Murias.
El viaje de los jueces
Los camaristas federales cordobeses Jaime Díaz Gavier y Carlos Lascano viajaron ayer a La Rioja para estar presentes en la lectura de los fundamentos de la sentencia que los tuvo como autores por integrar, también, el Tribunal riojano.



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