La historia del cura que el Papa quiere beatificar

muriasA Murias y Longueville los fueron a buscar en julio del 76 a la parroquia de Chamical. Les dijeron que eran de la Policía Federal pero los llevaron directamente a la base. Allí los torturaron y después los acribillaron. “Pocho” Brizuela sostuvo que los ex cardenales Juan Carlos Aramburu y Raúl Primatesta «fueron cómplices de la dictadura militar.

A Murias y Longueville los fueron a buscar en julio del 76 a la parroquia de Chamical. Les dijeron que eran de la Policía Federal pero los llevaron directamente a la base. Allí los torturaron y después los llevaron todos lastimados caminando hasta un costado de la ruta, cerca de las vías, donde los acribillaron. Los cuerpos fueron encontrados un día después por una cuadrilla de obreros ferroviarios.

En esos días también asesinaron a un laico de la parroquia, Wenceslao Pedernera, pero a éste no lo secuestraron: golpearon a la puerta de su casa y cuando salió lo balearon.

Angelelli se desgarró con los asesinatos y viajó a Córdoba para hablar con el entonces jefe del Tercer cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez. Pero no fue recibido.

A su regreso a La Rioja el obispo fue asesinado en la ruta y el hecho presentado como un accidente de tránsito.

El telón de fondo de aquella masacre era un conflicto entre terratenientes de la zona –que en La Rioja es conocida como Los Llanos– y las cooperativas de campesinos pobres alentadas por el obispado.

Según algunos testimonios, entre los que aspiraban a lograr tierras para sí estaban algunos oficiales de la Fuerza Aérea.

Sobre el caso de los dos curas asesinados hubo dos juicios y se está sustanciando un tercero. El primero fue a los autores directos, pero fueron absueltos. Y el tercero es la reapertura de ese caso, en el cual ya se dictaron algunas preventivas.

El segundo lo llevó a cabo en el 2012 el Tribunal Oral Federal de La Rioja y terminó en diciembre con las condenas de Menéndez, el vice comodoro Fernando Estrella y el comisario Domingo Vera, hallados coautores mediatos de las muertes.

El rol de la jerarquía de la Iglesia

El sacerdote riojano Delfor “Pocho” Brizuela sostuvo que los ex cardenales Juan Carlos Aramburu y Raúl Primatesta «fueron cómplices de la dictadura militar que gobernó el país entre 1976 y 1983» y agregó que monseñor Adolfo Tortolo y monseñor Victorio Bonamín directamente «entregaron gente a los militares».

Brizuela declaró como testigo en la causa por los asesinatos de los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville. Primatesta junto con Aramburu fueron cómplices de la última dictadura militar en nuestro país, pero lo de Primatesta fue un silencio cómplice, aunque diría que más cómplice que silencio», sostuvo Brizuela. Precisó que «el caso de Monseñor Adolfo Tortolo y Victorio Bonamín fue peor porque directamente entregaban gente a los militares que estaban a cargo de gobernar el país, en una época en la cual las persecuciones a los sacerdotes, especialmente a los de la pastoral de Enrique Angelelli, eran permanentes».

«El mensaje del obispo Angelelli era un mensaje de liberación, y él y los sacerdotes Longeville y Murias eran considerados peligrosos enemigos del régimen y del ser nacional, una conceptualización qué se hacía en esos tiempos. Recuerdo que les decían ‘los apátridas», recordó.

La causa de beatificación

Enrique Martínez, párroco de la Parroquia de la Anunciación de La Rioja, señaló en declaraciones a la prensa, que la beatificación de Murias “es un proceso largo”. “Tiene dos brazos la iniciación de la causa: una comisión histórica, que es la que recopila todos los datos de la biografía del interesado y los datos históricos del momento en el cual se produce el martirio; y por otro lado una comisión de testimonios, que recoge los testimonios de quienes conocieron a los presuntos mártires”, explicó el feligrés.

Martínez expresó que se tratan de “realidades concretas que llevan su tiempo y su ritmo lógico”. “¿Hace cuánto que se inició la causa del Cura Brochero? Hace más de 30 años, y uno ve por la obra de Brochero que era un hombre de Dios pero la convicción de mucha gente no alcanza si no se van dando los pasos dentro del marco de la Iglesia”, dijo.

Además, puntualizó que en el caso de que salga la beatificación saldría la de los tres (Murias, Longeville y Pedernera) porque van en la misma causa.

El cura recordó a Carlos Murias, a quien conoció en la iglesia de Chamical: “Era un tipo con mucha fuerza y convicciones. Tenía mucha llegada con los jóvenes por su edad. Cuando a él lo matan tenía 31 años. Carlos fue coherente hasta el fin”.

Martínez rememoró que Murias dijo en una ocasión: “Prefiero morir joven habiendo hecho algo por el Evangelio, que llegar a viejo sin haber hecho nada (…) Podrán callar la voz de Carlos Murias, podrán callar la voz Angelelli, pero nunca podrán callar la voz del Evangelio”.