Los propietarios de estos pequeños negocios señalan que la pérdida en volumen es constante y que -aunque comenzó a principios de año- se acentuó durante abril y mayo.
Los almaceneros y despensas de barrio cada día venden menos. Lo perciben en el «achique»-tal como ellos lo definen- en las compras de los consumidores. Aseguran que, por la suba de precios, las ventas no remontan y cifran una caída que varía entre el 20%, 30% y -en algunas zonas- de hasta el 50%, según se observó en una recorrida que realizó Los Andes en Mendoza, especialmente la la ciudad Capital, Las Heras y Godoy Cruz.
La razón principal es la inflación que semana a semana les genera subas que aplican los mayoristas del 2% al 5%. Esto afecta en centavos a cada producto pero, al cabo de un tiempo, deben trasladarlo a los precios a costa de sacrificar las ventas. La caída se ha sentido más en abril pero muchos afirman que viene desde que comenzó el año y otros que se agravó con el congelamiento de los supermercados.
Desde la Asociación de Almaceneros de Mendoza, Juan Carlos Nieto, confirmó una baja de entre 20% y 30% en las ventas en volumen. En Mendoza, «hay unos 10 mil negocios y la mitad están ubicados en el Gran Mendoza», dijo Nieto, con el fin de graficar el impacto de la cifra en la economía local. Atribuyó como causa principal a la «falta de dinero de la gente».
Sin embargo, este dirigente aseguró que el congelamiento de precios en los supermercados (que se aplica desde febrero) podría ser otra de las causas.
Los almacenes y despensas de barrio están fuera del congelamiento o pacto de precios que han firmado los supermercados con la Secretaría de Comercio Interior y los grandes proveedores. Por lo que los industriales de los alimentos les aumentan los precios y nada pueden hacer ante ello.
«Harina, lácteos y bebidas, explica el dueño de un amplio almacén de calle San Martín y Urquiza de Las Heras, han crecido mucho los precios durante estas últimas semanas». Pone como ejemplo al pan que hace15 días costaba $ 8 y hoy cuesta $1 0.
A esto agregan las subas continuas de los líderes del mercado de los lácteos y las gaseosas. «En lo que va del año -explican en este local- ambas empresas aumentaron los precios 4 veces y esto arroja un acumulado del 30%».
Los precios deben subirlos entre $ 1 y $ 2 por botella o por sachets. Aún así, reconocen que los consumidores prefieren, muchas veces, comprar más caro que optar por otras marcas que están casi un 100% menos en precios.
Pusieron como ejemplo a los yogures. Un yogur t de 200 cc con cereal entero de la firma líder cuesta $ 8,75 mientras que otro de muy buena calidad pero de segunda marca vale $ 4,75. Hay una diferencia del 84%.
En cuanto a los lácteos que llevan impreso el precio sugerido, desde los almacenes se quejaron porque dicho valor no se ajusta a la realidad comercial que ellos tienen ya que responden a una publicidad comercial para los supermercados y de la que los almacenes quedan excluidos. Estos tienen el mismo precio sugerido pero no les deja margen de ganancia.
Mientras que los precios en los supermercados subieron 0,3% en abril en relación con marzo y respondieron al congelamiento que el Gobierno acordó en febrero, informó ayer el Indec. De esta forma, en el primer cuatrimestre los precios en estos establecimientos aumentaron 1,51 por ciento y, en comparación con abril del año pasado, crecieron 7,7 por ciento.
Los datos corresponden a información relevada en 71 supermercados de todo el país, aunque su distribución geográfica no es informada. En febrero el Gobierno anunció un acuerdo de congelamiento general de precios con supermercados y desde ese mes los datos oficiales muestran una desaceleración de la inflación.En enero las variación de precios interanual fue de 10,1%, bajó a 9,1% en febrero, a 8,6% en marzo.
Por su parte, la Presidenta lanzó el miércoles el programa “Mirar para cuidar” destinado a movilizar muchos grupos sociales para controlar el congelamiento de 500 precios, sistema acordado entre la Secretaría de Comercio, los grandes supermercados y las empresas proveedoras.
Esta acción es realmente sorprendente por lo inútil y porque es solo una burda maniobra para desviar la atención de temas muy candentes que hoy están en el escenario público y, además, para entrar en un terreno en el cual no quiere pagar costos políticos, como es aceptar la inflación. Por esto plantea la movilización para afirmar que “los precios no los suben Cristina ni Moreno sino los empresarios”.
Los 500 productos, además, no tendrán un precio uniforme sino que cada cadena de supermercados tendrá su propia lista de precios que, seguramente, serán muy parecidos a los de sus antiguos competidores.
Mientras se anuncia con mucho bombo, el mismo Guillermo Moreno sigue autorizando y lo seguirá haciendo, nuevas subas de precios de productos que no están incluidos en las listas que se publicarán en estos días. Cuando se vean las listas se podrá apreciar que las empresas han propuesto algún producto marginal de baja rotación o en presentación menos atractiva para sacrificar mientras recuperan márgenes en el resto de la lista de precios.



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