La prohibición es parte de lo que fijó la ley nacional 26.687, que se reglamentó el miércoles. En los quioscos las cigarreras se convirtieron en llamativos carteles luminosos que casi ocultan al vendedor que se encuentra detrás de ellos.
Lejos quedaron las épocas en que los protagonistas de una película entrecerraban los ojos porque una voluta de humo los obligaba. O de publicidades de doble página en revistas, que presentaban paisajes de ensueño, al que de algún modo podía trasladar una caja de cigarrillos. Pero la publicidad fue buscando nuevos espacios.
Todavía hay promotoras que regalan paquetes de un producto novedoso u otros obsequios con el nombre de alguna marca de tabaco, y en los quioscos las cigarreras se convirtieron en llamativos carteles luminosos que casi ocultan al vendedor que se encuentra detrás de ellos.
Sin embargo, con la reciente reglamentación de la ley nacional 26.687 se podrá aplicar la prohibición de la «publicidad, promoción y patrocinio de los productos elaborados con tabaco, en forma directa o indirecta, a través de cualquier medio de difusión o comunicación». Esto, con la excepción del «interior de los lugares de venta o expendio de productos elaborados con tabaco» que estén autorizados a tal fin.
La coordinadora del Programa de Cesación Tabáquica de Mendoza, Laura Villavicencio, comentó que hoy, en el marco de la conmemoración del Día Mundial Sin Tabaco, se anunciará también la reglamentación de la ley provincial 8.283, que adhirió a la nacional. Con esto, Mendoza se convierte en la primera provincia del país en reglamentar la normativa y se cumple con el lema, subrayó la funcionaria, que la Organización Mundial de la Salud fijó para la conmemoración 2013: «Prohibición total de la promoción, publicidad y patrocinio de productos del tabaco».
Villavicencio explicó que a partir de ahora los quioscos y minimarkets sólo podrán tener cartelería con un tamaño máximo de 30 por 30 centímetros, que no se aprecien desde afuera del local (se les dará un plazo de seis meses para ajustarse a la normativa). Tampoco podrán vender cigarrillos a menores de 18 años ni sueltos. Además, los fabricantes de productos elaborados con tabaco no podrán auspiciar o patrocinar actividades o eventos públicos.
Si bien estas prohibiciones estaban contempladas en la ley 26.687, que se aprobó en 2011, Ramón Alchapar, neumonólogo y jefe del consultorio de cesación tabáquica del Hospital Lencinas, subrayó que «la reglamentación hace que la ley tenga la fuerza de ley». En definitiva, que se determine de qué manera se va a aplicar. La medida, añadió el especialista, se debería acompañar por la fuerte presencia de inspectores que controlen su cumplimiento.
Laura Villavicencio detalló que, en la provincia, el decreto reglamentario permitirá firmar convenios con los municipios para que los inspectores que se encargan de verificar otros aspectos en los comercios, incluyan éste. Y añadió que sería fundamental reforzar los controles nocturnos. Es que hoy es común que las tabacaleras opten por realizar promociones en los bares o colocar anuncios dentro de los boliches. Asimismo, indicó la funcionaria, en muchos bares se prohíbe fumar mientras la gente come, pero se flexibiliza la situación en la madrugada, en especial en sitios donde se sacan las mesas y se baila.
En cuanto a las multas, en la provincia se tomó el mismo método que en la ley nacional, que consiste en fijar pagos en dinero equivalentes al precio de determinada cantidad de paquetes de cigarrillos. El monto de las sanciones, detalló Villavicencio, oscilará en Mendoza entre el valor de 250 y 2.500 cajas.
Opiniones
Desde la Cámara de Propietarios de Minimarkets de Mendoza, Federico Boccia señaló que ya sólo están quedando las cigarreras como publicidad, porque hace tiempo se retiraron las que había en medios de comunicación y cartelería callejera. Debido a eso -planteó- las tabacaleras, que en la provincia son dos, compiten para publicitar en los locales.
Boccia explicó que los cigarrillos en sí dejan poco margen de ganancia, pero que la publicidad se acuerda por contrato y ofrece ganancia a los dueños de minimarkets. De ahí que la prohibición de las cigarreras -por su tamaño y que ven desde la calle- seguramente los afecte en este sentido. Pese a eso, indicó que si es una ley, deberán adaptarse.
Gabriel, quien trabaja en un quiosco, con tres cigarreras luminosas que casi lo ocultan, consideró que cuanto más publicidad haya, más va a fumar la gente y que esto es evidente por cómo ha disminuido la venta desde que se prohibieron los avisos en los medios masivos y en la calle. En cambio, Verónica, de otro minimarket, planteó que lo único que puede pasar es que una persona mayor le pregunte si vende cigarrillos, pero que el fumador seguirá fumando.



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