Convencido de que en La Rioja la dictadura reprimió —en términos comparativos— en forma muy singular, el historiador Roberto Rojo entiende que hay mucho que investigar para esclarecer el rol que le cupo al hoy jefe del Ejército, César Milani, en ese proceso.
— Usted tiene una historia investigando la historia contemporánea de La Rioja, incluso de la represión. ¿Lo conoció a Milani, jefe del Estado Mayor del Ejército?
— No, sólo de nombre.
— En el ´76, el jefe del Batallón de Ingenieros 141 era el coronel Pérez Battaglia. ¿Qué sabe de él en relación a cómo ejerció el poder tras el golpe?
— Que era un hombre brutal. Murió hace algunos años. A los fines operacionales de las FF. AA. tras el golpe, toda la provincia de la Rioja pertenecía al Área 314. Battaglia había asumido en el ´75 y permaneció hasta finales del ´76. O sea, que tras el golpe fue un protagonista de primer orden de la represión en tanto jefe de la única unidad del Ejército en la provincia. La otra presencia era de la Fuerza Aérea, en la Base de El Chamical… Por supuesto que de las operaciones participaba la Policía de La Rioja, subordinada a los militares.
— ¿Era el jefe del subteniente Milani?
— Sí, claro. En esa unidad del Ejército había gente muy cruel. Incluso su capellán militar era un hombre terrible, un fanático, de, de…
— De la cruz y la espada. ¿El cura Pelanda López? Usted una vez me habló de él como una especie de Von Wernich, el cura del general Ramón Camps.
— Sí. A la hora de la represión, el mismo estilo de Von Wernich: visitaba los lugares de detención, hablaba con los torturados, les decía que colaboraran, que se liberaran de sus «pecados guerrilleros». Aconsejaba a los carceleros a que no aflojaran, que fueran duros y más duros… bueno, lo conocido. La línea de monseñor Bonamin, para quien el derramamiento de sangre era redención.
— ¿Expiarla mediante la tortura, el asesinato de los pecadores?
— Eso era Pelanda López… A mí en todos estos temas siempre me han quedado dando vueltas ciertas coincidencias, ciertos hilos sueltos. Hay mucho aún por investigar.
— ¿Por ejemplo?
— En el lapso en que Pérez Battaglia era Jefe del Batallón de Ingenieros de La Rioja, es asesinado, vía un accidente en la ruta provocado, el obispo Angelelli, odiado por la dictadura. Fue el 4 de agosto del ´76. Un año después, es asesinado en términos parecidos —o sea mediante un accidente de tránsito — el obispo Ponce de León, de San Nicolás. También enfrentado con los militares. La esposa de Pérez Battaglia era de San Nicolás, el matrimonio iba permanentemente a esa ciudad. Ahí, en una unidad militar también del arma de Ingenieros, era jefe un teniente coronel que había sido subordinado de Pérez Battaglia… Por supuesto, es una conjetura, nada más: pero la similitud del crimen siempre me ronda.
— ¿El asesinato de Angelelli fue una operación combinada de la Fuerza Aérea y el Ejército?
— La carga está puesta en el Fuerza Aérea, al menos hasta donde se sabe. Mucho de esto seguramente se develará en octubre, cuando se inicie el juicio por esa causa. Está procesado el general Benjamín Menéndez, en tanto entonces jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, del que dependía Pérez Battaglia en La Rioja, y el comodoro Luis Estrella y un miembro de la Policía riojana, «El brujo» Romero. Todos a juicio…
— …que estuvo cerca de las piruetas de los carapintadas en los ´80. Hábleme del rol del entonces subteniente Milani en La Rioja, en aquel ´76. ¿Qué sabe usted?
— Lo mismo que se sabe hoy. Acá la represión fue muy virulenta. Y se conoció su nombre, pero tampoco mucho. Era subteniente, 22 años… También trascendía el nombre de Sanguinetti, un teniente primero. Pero esos nombres no tenían el alcance de terrible que sí tenía, por caso, el capitán médico Goenaga… ese sí que era terrible. Está detenido. Mire, en La Rioja la represión fue durísima. Milani era un efectivo más en una unidad que tenía mandos terribles y de mucha fiereza.
— Bueno, esa fue su naturaleza, el dictado genético de la represión. Sin embargo, hay provincias —Río Negro por caso — donde fue, diríamos, más «plástica». ¿Qué tuvo de perfil fiero en La Rioja?
— Su extensión, por caso. En una provincia demográficamente chica, que hubiera 3.000 presos políticos, bueno… En el imaginario militar, La Rioja era un espacio muy revulsivo aunque en la realidad no lo fuera. Y el golpe se movió, claro, desde su imaginario.
— ¿Y por qué construyeron esa imagen?
— Tallaba, por ejemplo, la figura de Carlos Menem, gobernador. Tallaba desde el contenido de su discurso, la naturaleza estereotipada con que ejercía el poder… sus liturgias, etcétera. Le doy un caso: asumió en el ´73 jurando en San Antonio, el pueblo donde nació Facundo Quiroga. Y asumió en compañía de Montoneros. Estaba también monseñor Angelelli, que para los militares era el «obispo rojo» y estaba el director del diario «El Independiente» que era dirigido por Alipio Paoletti. La historia de ese diario es fuerte, trascendente en la vida de La Rioja. Paoletti había sido frondizista y giró a la izquierda. Llegado el momento, los Paoletti fueron duramente perseguidos por los militares: exilios, cárceles… La cuestión es que todo ese trípode: Menem, Angelelli, «El Independiente», estaba en la mira de los militares. Y así lo hicieron sentir tras el golpe.
— ¿Sabía que Milani, en tanto subteniente, participó de la detención de Menem en la madrugada del 24 de marzo y que en ese trámite se produce incluso algún episodio —digamos— risueño?
— No, pero bueno, estando Menem en el medio las cosas suelen tener perfiles singulares…Y desde la historia sabemos que lo sucedido se conforma del enlazamiento de miles y miles de hechos, de miles y miles de situaciones individuales… En La Rioja, por ejemplo, Pérez Battaglia persiguió familias enteras, colocó a todos sus integrantes en calidad de sospechosos, de enemigos.
— ¿El caso Lanzillotto?
— Uno de los más sintomáticos. Familia con mucha historia en la provincia. Cinco mujeres —dos mellizas— y dos varones. Las dos mellizas estaban casadas con miembros del ERP. Una de ellas, con uno de los fundadores: el gringo Mena, quien junto con su esposa desaparecen en el ´76… Se llevan incluso al bebé. También desaparece la otra melliza.
— ¿Bebé que se cría en Patagones, con unos tíos y que luego se hizo sacerdote?
— Vivió en África, fue misionero, está ahora en La Rioja y, si bien dejó los hábitos, se dedica al trabajo social… Pero Pérez Battaglia persigue todo lo que se llame Lanzillotto. Tanto que uno de los hermanos mayores, que había sido ministro de Gobierno de la provincia durante Frondizi, tiene que irse de la provincia. Y mientras Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo decía que a él sólo le interesaban las mellizas, bueno… el blanco de Pérez Bataglia era toda la familia Lanzillotto.
— ¿Por dónde cree que irán en La Rioja las acusaciones contra el general Milani?
— No sé. Por lo pronto, acá hay mucha gente trabajando para avanzar en el rol que tuvo en aquellos años. Hay mucho que investigar. Por ahora, el nombre de Milani estuvo y está, pero…
En días, sangre y sangre
«En La Rioja, el golpe del ’76 llegó con blancos muy definidos de antemano, gente a la que había sí o sí que asesinar. Sacarla del medio. Un caso: la ofensiva sobre la Iglesia que dirigía monseñor Enrique Angelelli… una iglesia comprometida con la pobreza, la defensa de la vida… ya sabemos de qué Iglesia se trata. Angelelli tenía historia de enfrentarse con los militares. Ya en el ´72, había denunciado a oficiales de la Fuerza Aérea y funcionarios de la SIDE. Los acusó de robarle tierras a gente humilde. Para la dictadura, su acción era un desafío que no se podía permitir que se prolongase. Entonces, en julio del ´76, asesinaron a dos colaboradores del obispo: los sacerdotes Carlos de Dios Murías y el francés Gabriel Longueville. Los secuestraron, los sometieron a sevicias, a torturas, los asesinaron y los tiraron contra unas vías. Días después, asesinaron a un colaborador laico de Angelelli. Y el 4 de agosto lo asesinaron a él…
(Roberto Rojo tiene 53 años y es licenciado en Historia con dilatada experiencia en la investigación. Ha publicado, entre otros trabajos, «Divino Joaquín», biografía sobre uno de los pensadores más talentosos que ha tenido el país: Joaquín V. González. Riojano, fundador de la Universidad Nacional de La Plata. Escribió: «Noticias del periodismo riojano 1901-1991», «Angelelli, la vida de los pobres» y «Héroes y cobardes en el ocaso federal»).



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