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Marcelo Colombo: “Hoy los derechos humanos son los derechos ambientales”

Marcelo Colombo deja Orán, Salta para asumir como representante de la Iglesia riojana el próximo 7 de septiembre. Si bien es cierto, la sociedad salteña tiene arraigada fuertes creencias religiosas, no es común encontrar un lugar donde un sacerdote encuentra legitimidad y asume un rol de líder.

1_24315_97357Escribe: Analía Yoma – Fotos: Ismael Fuentes Navarro

Equipo periodístico de Radio La Red

“Padre quiero una foto y la bendición”. Esta frase, que no se ha dejado de repetir  en Orán, en el último mes, relata el significado que ha tenido para esa comunidad tan diversa y al mismo tiempo tan católica,  Marcelo Colombo como Obispo. Si bien es cierto,  la sociedad salteña tiene arraigada fuertes creencias religiosas, no es común encontrar un lugar donde un sacerdote encuentra legitimidad, asume un rol de líder, de conciliador, de encuentro y deja un sentimiento de orfandad por su partida. Lo dicen los relatos, lo cuentan los gestos de cada una de las personas que viven  en la Orán o en un lugar del Chaco salteño como Dragones.

Marcelo Colombo deja Salta para asumir  como representante de la iglesia riojana el próximo 7 de septiembre. El 8 de mayo de 2009 el papa Benedicto XVI lo eligió obispo de Orán y fue ordenado obispo en la catedral de Quilmes, el 8 de agosto de 2009, por monseñor Luis Teodorico Stöckler, obispo de Quilmes. Asumió como sexto obispo de Orán el 22 de agosto de 2009.

“Quiero ser un buen pastor, signo de Jesús para mi pueblo. Es un desafío este trasplante. Y lo tomo como un querer para mí y estoy dispuesto a dar lo mejor y ser un buen cura”, dijo Colombo en una entrevista con La Red  ya agregó que “se mueve con el principio del Vaticano II, que es el autonomía institucional, clave, cada institución  tiene sus propias reglas”. “Se impone una rol de colaboración con el Estado”.

Nació en Buenos Aires el 27 de marzo de 1961. Concluidos sus estudios primarios y secundarios en el colegio San Francisco de Sales en Buenos Aires, cursó los estudios de Derecho en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde se recibió de abogado en 1989.

Estudió Filosofía en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina “Santa María de los Buenos Aires”, y Teología en el Centro de Estudios Filosóficos y Teológicos de Quilmes (CEFITEQ). En 1994 logró el doctorado en Derecho Canónico en la Universidad Santo Tomás de Aquino (Angelicum) de Roma.

¿Cuándo decidió que quería ser sacerdote?

Es una decisión en torno los 20 años ya más maduro humanamente,  con convicciones más profundas en lo religioso, inclusive después de haber hecho el servicio militar y dos años de facultad. El deseo de ser sacerdote como intuición fue a lo largo de la adolescencia en numerosas oportunidades.

¿Cuáles eran las convicciones?

Primero,  un sentido de que había una llamado de parte de Dios, ese amor grande al señor de quererlo  compartir con los demás. Después,  la percepción del sacerdocio  a la buena noticia y también la idea del sacerdote como un hombre de diálogo, de  escucha a las situaciones humanas, y alguien capaz de hablarle de Dios a los hombres de Dios y a Dios de los hombres a través de las oración.  Por aquellos años tuve la oportunidad en el Gran Buenos Aires en la zona de Quilmes de estar con sacerdotes muy comprometidos en la zona de Quilmes como el obispo Novak y siguiendo sacerdotes que fueron ejemplares como el padre Gino, rector de seminario muy entregados a la pastoral.  Hombres muy sencillos pero de un gran afecto por la gente.  Tenía sobre todos la  percepción de que Dios me llamaba por mis condiciones personales, con mi propia personalidad, nunca te llama sin ellas, te involucra totalmente. Percibía que me gustaba el estudio, estudiaba derecho y terminé la carrera de abogacía. Me acuerdo que  participaba en audiencias judiciales y siempre me daba cuenta que no solo era importante el aspecto material de la gente si no el espiritual. Fueron todas esas convicciones, y una personalidad de diálogo. Termine la carrera de abogacía me acuerdo  mucho de esos años de una necesidad de  estar en el encuentro con lo demás que es un poco la tarea del sacerdote

¿En la infancia y en la adolescencia qué cercanía había tenido con la iglesia?

Me crie en el Colegio Salesiano, una congregación dedicada a los niños,  fue muy fuerte la influencia de ellos y estoy vinculado a los salesianos, una congregación,  caracterizada por la alegría y el juego y por el espacio de la promoción de los jóvenes más pobres y  también muy serios en la enseñanza intelectual. Formaban con mucha seriedad y mucha competencia y eficacia. Egresábamos y después seguíamos en la facultad con mucho provecho. Hice la primaria y la secundaria Le debo una gran parte de la formación religiosa.

En la Conferencia Episcopal es miembro de la comisión de Pastoral Aborigen y del Consejo de Asuntos Jurídicos y Delegado Suplente de la Región Pastoral Noroeste (NOA). Su lema episcopal es: “Conságralos en la verdad”

¿Cómo tomó su designación como Obispo de Orán?

Fue muy conmovedor. Había pasado alguna vez por alguna localidad del interior en micro pero no conocía Orán. Fue una gran sorpresa y un gran desafío. Lo tomé con perspectiva misionera. Lo viví como una oportunidad misionera para mi corazón de sacerdote. Nunca había sido misionero en el sentido estricto de la palabra porque siempre había trabajado en lugares de evangelización ya consolidada. Ir a una realidad para ponerle al hombro como pastor me conmovió.

Orán es un pueblo maravilloso, toda la diócesis, Oran, Tartagal, General Mosconi, Embarcación, Salvador Maza,  localidades con su propio perfil con una gente maravillosa.

El  norte argentino tiene esa característica, de una fe probada, de una fe fuerte, serena, segura. Orán, es una zona muy probada en lo económico. En Mosconi, como en Cutral Co en el Sur, nacieron los  movimientos piqueteros por desguace de YPF de manera que  la crisis había sido profunda desde los 90. Es una sociedad con muchos matices y de mucha riqueza, sobre todo de una gran aprecio por la Iglesia, del rol de la Iglesia como institución y como formadora de personas.

La gente, en su gran mayoría es católica, además tiene la convicción arraigada de lo que iglesia puede hacer por el bien de los otros. Y en ese sentido,   tuve la posibilidad de actuar dialogando con las autoridades. El principio con el que me he movido es con el del Vaticano Segundo que es la autonomía institucional,  clave,  cada institución  tiene sus propias leyes y  reglas. Nosotros estamos para el bien común. Se impone una especie de un rol de colaboración con el Estado y, en ese sentido, debo decir que siempre he sido muy bien recibido por el estado municipal y provincial. Ha sido realmente un ministerio precioso.

¿Cuáles han sido esos conflictos?

Conflicto grande, hemos tenido el año pasado,  con el ingenio paralizado y con Oran aislado. Allí, sobre todo era no perder la calma y poder ofrecer una palabra de cercanía y de dialogo. También de institucionalidad, propia de la Iglesia de ponerse por encima de intereses sectoriales y ofrecer una mirada en conjunto más allá del conflicto: ¿qué hacemos después?

En ese sentido, he trabajado mucho en la zona para que  se desarrolle una visión superadora del monocultivo como la caña de azúcar y el de la soja.  Y otro tema en el que nos hemos movido mucho son los aborígenes. Me ha tocado intervenir en situaciones, inclusive de hermanos aborígenes no católicos que habían sido vulnerados en sus derechos. Visitarlos e inclusive  llevarle al mismo Gobernador, una tarde donde fuimos a una población en el Norte, en Rivadavia.  Nosotros heredamos, la madera el desmonte y  es una palabra de la iglesia para preservar la creación. No estamos movidos por una ideología política la nuestra sino es  la certeza de que esta es una tierra que queremos cuidar Y que hoy la cuestión de la tierra, el ambiente, el agua, el aire, de los alimentos son cuestiones de primerísimas importancia. Al modo de los derechos humanos, atacados en los 70, hoy estos son los derechos humanos , que son los derechos ambientales.

¿Qué opinión tiene, comparado con el de aborígenes que luchan por sus tierras, sobre la minería?

No tengo una opinión completa todavía y es algo sobre lo que me voy a tener que desembarcar con fuerza cuando llegue. Me imagino que se impone una racionalidad sin apasionamiento o, en todo caso,  con el apasionamiento de la vida, de la salud, de la naturaleza poder estudiar el tema. Claro, es importante un desarrollo racional y eso debe tener reglas que hay que respetar de seguridad y bienestar.  De modo que cuando conozca el tema siempre será hablar a favor de la vida y de la dignidad de las personas. Merece de parte mía un estudio más acabado

Hablando de la dignidad humana, ¿Cuál es la respuesta que debe dar la iglesia con todos los cambios en materia de legislación, tales como el matrimonio igualitario y el fallo de la Corte Suprema sobre el aborto no punible? 

La Iglesia no puede cambiar su doctrina sobre la vida. La Iglesia debe hacer llegar su voz pero nunca en contra de las personas nunca referirse a la persona que viven un drama o un problema en términos de pena y de aislamiento. Cuando los temas se van dando, de parte nuestra es importante  asegurar que se escuche el conjunto de la enseñanza de la Iglesia. Lo peor que se puede pensar en la Iglesia en alguien viene aguar la fiesta, o arruinarle la vida a la gente. Creo en las palabras del papa Francisco que son muy importantes  “quien soy yo para juzgar”. No hacemos censuras de  personas concretas, no condenamos a nadie  y apostamos a la libertad de la personas. Mal  hacemos nosotros como pastores en imponer algo,  si antes no lo ofrecimos como una verdad atractiva

¿Usted cree que hubo una crisis de fe?

Son distintas experiencia de país. Acá en el norte no puedo decir, por el contrario creo que es una fe muy fuerte, adulta madura. Creo que en muchos lugares hay el secularismo, una corriente que se va imponiendo, que se ha silenciado la voz de Dios. Pero, todo esto tiene que ver con un dialogo cultural que la Iglesia tiene que dar y no puede estar ausente. En los 70, se produjo la irrupción de las sectas que ofrecen visiones parciales y fragmentadas y que en muchos casos se impone como algo irrespetuoso. En cambio, el encuentro con otra religiones,  el diálogo ecuménico supone siempre ese respeto por el otro como alguien valioso con quien de verdad es importante compartirlo.

¿Cambia la visión de la Iglesia la designación del Papa Francisco?

Francisco expresa una voluntad de cambio pero él es un hombre que lleva muchas aspectos de nuestra forma de hacer iglesia en la Argentina. Sencillez, frontalidad, naturalidad de abordar los temas. Son formas de ser religiosos en la Argentina.

¿Qué expectativas tiene con La Rioja?

Quiero ser un buen pastor, no me mueve otra cosa que el signo de Jesús para mi pueblo.  Lo tomo como  un desafío a este trasplante. Y lo tomo como un querer para mí y estoy dispuesto a dar todo para ser un buen cura.

¿Qué evaluación hace del Gobierno nacional?

Han sido años muy intensos que se ha podido dar un gran aporte en materia educativa, la valoración de los derechos humanos, medidas para asegurar los sectores más débiles, algunas medidas que provean una retorno cada vez a la cultura del trabajo, la profesionalización de los jóvenes y recuperación de la escuela técnica. Al Estado le sigue incumbiendo asegurar el desarrollo de profesiones y oficios.  La Iglesia tiene una misión que no es técnica pero si alertar sobre un concepto de desarrollo integral de ofrecer todas las posibilidades de desarrollo de personas.

Es inevitable que llegue un Obispo a La Rioja y no pensar en Angelelli. ¿Conoce su pastoral?

Yo me formé como sacerdote en los años 80 y la figura de Angelelli ya era muy fuerte sobre todo como un gran pastor, un hombre que procuró poner en práctica el Concilio y que dio la vida por su pueblo. Las poesías de Angelelli, reunidas un librito,  eran muy común que nosotros las tuviéramos. Esa mezcla de los concreto y lo espiritual profundo.

Algunas de las frases de Colombo:

  • “No estamos movidos por una ideología política la nuestra sino es  la certeza de que esta es una tierra que queremos cuidar Y que hoy la cuestión de la tierra, el ambiente, el agua, el aire, de los alimentos son cuestiones de primerísimas importancia. Al modo de los derechos humanos, atacados en los 70, hoy estos son los derechos humanos, que son los derechos ambientales”.
  • “El principio con el que me he movido es con el del Vaticano Segundo que es la autonomía institucional,  clave,  cada institución  tiene sus propias leyes y  reglas. Nosotros estamos para el bien común”.
  • “La figura de Angelelli ya era muy fuerte sobre todo como un gran pastor, un hombre que procuró poner en práctica el Concilio y que dio la vida por su pueblo”
  • “No hacemos censuras de  personas concretas, no condenamos a nadie  y apostamos a la libertad de la personas. Mal  hacemos nosotros como pastores en imponer algo,  si antes no lo ofrecimos como una verdad atractiva”
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