El diario Página/12 tituló este domingo «La guita & the money», en donde destaca: Mayoría en el Senado y leyes aprobadas. Los números en la Cámara, lo que pueden cambiar (o no) las elecciones. Las herramientas que son necesarias pero no suficientes. Pesos hay, dólares faltan. Un abanico de nuevas medidas oficiales, con su historia previa. El blanqueo, los acuerdos con acreedores internacionales, movidas de YPF. Algo sobre la salud y la información pública.
Dentro de la extensa nota, firmada por el periodista Mario Wainfeld, el diario coloca un subtítulo «No devaluar el debate». En la oportunidad, se dice: El formato de las discusiones públicas domésticas conduce a veces a acuerdos que pueden desconcertar a los no iniciados. La devaluación es uno de ellos. El Gobierno dice que no devaluará cuando en realidad este año lo hará en un porcentaje aproximado del 25 por ciento… sus adversarios fácticos y mediáticos le reprochan que “no devalúe”.
Si se afina la polémica, se advierte que el oficialismo rehúsa conceder al establishment una devaluación que implique una transferencia regresiva de ingresos. Y que el margen de la pulseada no es entre, es un decir, cero y un poquito sino entre guarismos más complejos.
El kirchnerismo no dará el brazo a torcer, con sobrados motivos y antecedentes históricos. Pero en sus primeros niveles se sabe que la actual paridad impacta negativamente en el potencial exportador de las economías regionales. Las frutas del Alto Valle de Río Negro, el vino en Cuyo o Salta, las aceitunas en Catamarca o La Rioja, las productoras yerbateras (lista incompleta, desde ya) están en apuros. La solución no es un desbarajuste general que afecte a toda la clase trabajadora, como mocionan algunos sectores de intereses. Eso sí, es uno de los tantos temas de “sintonía fina” que requieren implementación sutil para el bienio próximo.
El Gobierno y el Banco Central tampoco piensan desarmar los dispositivos que limitan la entrada y salida veloz de capitales, que juzgan depredadora.



