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Análisis: El peronismo, el gran perdedor

Por Eduardo Nelson German, editor responsable de NOA Noticias. Tras las elecciones dominicales, el peronismo ha dado señales de debilidad al discutir 300 votos cuando hace un par de años levantaba la bandera del 67 por ciento de apoyo popular. El justicialismo ha quedado en las mismas condiciones que cualquier colectora que se presentó el fin de semana.beder13

Cada dos años, La Rioja y el país se llenan de interrogantes sobre el proceso electoral que se debe afrontar. Sin embargo, en la Provincia casi siempre se creaba una atmosfera de duda sobre los resultados, pero el triunfador siempre era peronista.

Desde el regreso de la democracia, la Provincia estuvo en manos de justicialistas, en sus distintos ismos, y la oposición, especialmente el radicalismo, como actor secundario. Salvo alguna vez que el centenario partido le discutió el poder territorial a Carlos Menem, desde 1983 a la fecha siempre los triunfadores festejaban desde el balcón de la Casa de Gobierno.

La soberbia impuesta en la última década con el cierre tácito del partido, cuya sede es conocida como la Casa de Todos, llevó a un festival de colectoras y el amiguismo formó estructuras sin sustento doctrinario. Así no se han formado militantes, esos mismos que faltaron el fin de semana para controlar las elecciones, ya que son los que defienden el voto de la urna. Por lo cual, las colectoras debieron alquilar fiscales para que le firmaran los sobres.

Mientras la caja siempre estuvo a su disposición, el peronismo ha pasado casi por el mismo cuerpo actoral, que no se han sonrojados de ser ultras defensores de Menem a terminar como referentes kirchneristas, o ser empleados de Bernabé Arnaudo o Ángel Maza, ha pretender hoy dar clases de justicialismo.

Eso ha llevado en forma lenta al deterioro partidario y al crecimiento de sectores que hasta hace 10 años no les pasaba por sus mentes sentarse en una banca o tener la oportunidad de gobernar la provincia. En ese marco, el peronismo se encamina a perder el control territorial, aunque salgan discursos que el 2015 será entre ellos mismos.

Hoy la voluntad popular pide cambios drásticos en políticas de Estado, en una provincia en donde los recursos no faltan, pero los sueldos son los más bajos del país, cuando han sido los propios gobiernos peronistas los creadores de fuentes laborales estatales.

Con solo mirar los resultados de las dos últimas elecciones pone en alerta al peronismo que el futuro no es prometedor, que se inició con el conflicto por el Famatina y hoy lo tiene como triste protagonista nacional, a raíz de un supuesto fraude electoral.

El justicialismo pasó de ganar elecciones con el 67 por ciento a pelear 300 votos para no perder los comicios del domingo último.

Le falló toda la estrategia ya que los departamentos Capital, Chilecito, Famatina y Chamical no le responden, por encima de los líderes institucionales. La comunidad le dio la espalda y en otros distritos se redujo la brecha, que imitaría lo hecho por los cuatro departamentos díscolos.

Al peronismo le falló, a través del gobierno, la política de intendentes paralelos, al dejar de lado las verdaderas autoridades elegidas por el pueblo. Pese al festival de colectoras y destinar unos 200 millones, el Frente para la Victoria solo creció en casi 6.000 votos en la Capital desde las PASO y Fuerza Cívica Riojana en casi 10 mil votos, pese que no tiene recursos para solventar un aparato político.

A nivel provincial se invirtió la ecuación, ya que Fuerza Cívica Riojana creció unos 12 mil votos, mientras que el Frente para la Victoria unos 18 mil, pero con la presión y la amenaza de los intendentes de pequeños departamentos a su pueblo, que se puede transformar en un bumeran.

De esa forma, si bien el FPV trepó nueve puntos, tuvo casi 20 puntos menos que los que sumaba en 2011 junto a el Frente Popular Riojano, que colocó a Carlos Menem en el Senado en alianza con el gobernador Luis Beder Herrera y apoyando la reelección de Cristina.

La liturgia “divide y reinarás” también tuvo su fecha de defunción porque la decena de colectoras capitalinas conformadas por propios funcionarios del gobierno solo puedo reunir unos 15 mil votos en lo mejor de los casos. O sea que solo representan el 10 por ciento del electorado de la Capital. A otras colectoras les significó que su verborragia se acabe al abrir las urnas.

En ese mar el peronismo debe gobernar los próximos dos años con los principales departamentos en contra y el reclamo de volver a la normalidad con la ley electoral, como así también el respecto de la vida institucional.

Al justicialismo hoy ya no es el partido que no se puede vencer porque ha quedado en las mismas condiciones de cualquier colectora que se presentó el fin de semana.

Por este motivo, el peronismo está en grandes problemas sino cambia.

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