Mendocinos bucearon en el lago Corona del Inca

Los buzos mendocinos son considerados de muy buen nivel en el continente americano, y así como los escaladores del medio ganan batallas en las más diversas alturas, los acuanautas locales logran interesantes marcas.gal-565310

Es el caso del director de la Escuela de Buceo Aconcagua, Alfredo Marinaro (53) y su amigo Fernando Aquila Dumit (42, doctor en Fisiología del Deporte), quienes lograron sumergirse en el lago Corona del Inca, a unos 5.500 metros de altura, en territorio riojano. Estuvieron apoyados por Beatriz Plaza y Alfredo Bustos, director de Deportes de La Rioja.

El espejo de agua está ubicado en un “hombro” del volcán Pissis (el más elevado del mundo), que se encuentra en territorio de Catamarca, pero la formación lacustre se ubica al sur del cerro, en jurisdicción de La Rioja. Cerca está la montaña bautizada como Bonete.

“El equipo ascendió a los 5.500 m, donde hay media atmósfera, y allí encontramos la laguna, que seduce al visitante por su belleza indescriptible”, relató Marinaro, con casi 3 décadas en la actividad.

Los expedicionarios sufrieron el efecto del aire ambiente empobrecido, el efecto Puna, pero nada les impidió entrar al agua después de sufrir mucho en la aproximación. “Descendimos hasta los 8 metros de profundidad, a unos 300 metros de la costa sur de la laguna”. prosiguió el buzo.

Tanto él como Aquila Dumit observaron poca vida vegetal, que se mezcla en el fondo con arena blanca y ceniza volcánica. “Además de los fuertes vientos que azotan el lugar, abruman la soledad imperante”, describió el titular de la escuela de buceo.

En ese ambiente tan extremo, los expedicionarios encontraron 2 larvas de insecto de unos 5 mm, que se desplazaban a media agua, con el vaivén permanente de su segmentado cuerpo, lo que le permite asegurar a Marinaro que en ese inhóspito punto de la geografía argentina hay vida extrenófila (microorganismos que viven en condiciones extremas, muy diferentes a las que nosotros vivimos).

gal-565309Poco conocida

Marinaro contó que la expedición al misterioso espejo Corona del Inca la decidió hace tiempo, luego de haber ascendido el Pissis (6,882 m).

Mineros de un campamento le habían preguntado si existía una laguna por encima de los 5.000 metros, pero tanto él como sus compañeros de ascensión, nunca la vieron.

La pregunta se repitió en otras oportunidades, por lo que se decidió la misión con el médico Aquila Dumit y finalmente el mito de esa superficie líquida se presentó ante sus ojos. La aproximación fue muy dura porque los expertos en buceo tuvieron que realizar una extenuante caminata, llevando a cuestas el equipamiento.

“Luego de una marcha agobiante, apareció la laguna. Recién en ese momento entendía el por qué no la habíamos visto nunca desde arriba. Una ollada volcánica gigante aparecía a la vista, y allá, muy abajo, una laguna de belleza increíble”, narró Marinaro.

La inmersión fue difícil y la marca alcanzada llegó a los 8 metros, mientras que el agua estaba a una temperatura máxima de 8 grados. “Nada mal si consideramos que en invierno se congela en superficie”, acotó el especialista.

Marinaro contó que es probable que este equipo de buceo vuelva a las soledades del espejo, vecino del Pissis. Intentará alcanzar más profundidad y obtener más datos que aporten al conocimiento científico del lugar.

“Ha valido la pena el esfuerzo realizado, hemos logrado bucear y documentar el que consideramos es el segundo espejo de agua más alto del mundo”, sostiene orgulloso Marinaro.
Por ahora, domingo a domingo el grupo se entrena en Potrerillos.


Descubre más desde Rioja Política

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.