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Diario Chilecito: Que no se destape la olla

tapa_resizeEn La Rioja no se arma ningún lio ante la evidencia de que los defensores jurídicos, políticos y empresariales del moribundo bederismo fueron, son y serán los principales personajes masculinos y femeninos en la obsoleta estructura de la supuesta oposición partidaria provincial, que ayudó a cementar los cimientos de un modelo provincial que llegó a catapultar personajes hasta la mismísima presidencia de la Nación con tristísimos resultados.

De las ruinas que quedaron en pie del país hipotecado y de esta ilusa provincia ajustada, a la que incluso se la traicionara entregando puntos de coparticipación nunca recuperados, los herederos se las ingeniaron para seguirla estrujando.

Primero, le colgaron el rótulo de pobre, subsidiada, insolvente, indigente. Se la degradó hasta que un Cavallo que funcionaba de ministro plenipotenciario la declarara junto a otras como «inviable».

Allí se inició el gran negocio de La Rioja subsidiada y parasitaria a la que le entregan remesas de dinero por debajo de la mesa. Grandes cantidades de dinero que riegan el huerto de la corruptela bipartidaria donde siempre gobernó un partido y el otro «acompañó».

Alguien que esté medianamente cuerdo puede suponer con algún grado de razonabilidad que 30 años de tropelías financieras y económicas menemistas primero, neomenemistas o posmenemistas después, puedan exculparse con el simple trámite de condenar por malas artes administrativas a un sobrino poco querido que piloteo municipios paralelos o a un fabricante de picoles devenido en administrador del más emblemático adefesio empresarial malamente sostenido con dinero público.

Intendencias paralelas y SAPEM, «creaciones» made in Beder, pretende su creador en mostrarlas como creaciones sanas, sino hubieran sido malos ciudadanos en los que Él, el Supremo confiara y fuera defraudado.

Como las viejas dictaduras latinoamericanas que pretendieron autojuzgarse, perdonando crímenes y latrocinios sistemáticos que dejaran continentes exhaustos y pobreza estructural de la que recién algunos países están enderezándose, la Democracia riojana postdictatorial denuncia y busca condenar las violaciones a los derechos humanos en la Justicia Federal, mientras ha estructurado una Justicia Provincial express, emparentada con el gobierno de turno; que opera como paraguas protector de los desmanejos gubernamentales.

Lo notorio es que todas las funciones de contralor del Estado han recaído -sobre todo en este último gobierno- en personalidades del partido opositor. Están en la Fiscalía de Estado, en el Tribunal de Cuentas, en la Legislatura, en los Concejos Deliberantes y en los distintos estamentos del Poder Judicial. Es tan indisimulada la complicidad que cuando no tienen perspectivas de entrar en representación del ya decrépito partido, a los más serviles y funcionales se los convierte (sin que se pongan colorados), en candidatos oficialistas. Y después de electos se autoproclaman justicialistas de la primera hora. No importa si sus parientes directos -en la misma elección- digan que los del oficialismo son todos corruptos. Los insultos se toman como adornos verbales de campaña.

Es después del escrutinio donde el pueblo advierte que dos parientes -por ejemplo- entraron por partidos distintos pero que meses antes militaban en el mismo. Para que funcione el sistema hay que matar la política de la sana competencia por la del viejo contubernio conservador, porque lo que pasa en realidad es eso. Que los dos partidos tradicionales albergan los conservadores de un sistema perverso donde cambian nombres para perpetuar la injusticia, la pobreza, el retraso. Es decir están en el poder para que no haya Justicia, ni distribución de la riqueza, ni de los ingresos provinciales y con ello no exista progreso social.

Pero, es dable aclarar que este contubernio cuenta con energía como para seguir tirando, mientras ambas partes no se agotan en sí mismas. Al presente, una de ella sufre de agotamiento. La concentración de poder en una sola persona -el gobernador- y la derrota catastrófica de su política minera de Estado le ha traído aparejada una esclerosis múltiple… no sólo a Beder, también a su ambicioso entorno, e inesperadamente a su contraparte del bipartidismo. Tal vez, por ello sea que un político radical indudablemente arrimado al bederismo sea quien se haya presentado ante los medios con su título de abogado, defendiendo al acusado ex administrador radical de la SAPEM bederista Agroandina.

¿Se puede condenar al gerente de la SAPEM sin condenar al inventor de esta forma empresarial donde el acusador, en nombre del Estado, “invierte” capitales públicos en una empresa aparentemente mixta, donde el capital privado coloca una cantidad más que ínfima, pero es socio administrador de la integralidad de su funcionamiento, incluida la comercialización de su producción, sin más controladuría que la de él mismo?

¿Cuánto tiempo pasó desde la apertura, la puesta en funcionamiento, el inicio de la producción, su comercialización y el comienzo real de control por parte del Tribunal de Cuentas ?.

Entonces, ¿se busca probar la culpabilidad por corrupción o la inocencia y sobreseimiento de quien ante los ojos de todos montaba una forma empresarial que nada tenía de novedosa y si mucho de dudosa?.

Si el gerente es inocente de los cargos que se le estarían imputando, el gobernador no podría ser imputado en el futuro por iguales acusaciones. Y si el gerente, en cambio, resultara culpable de cargos menores que lo inhabiliten para nuevos cargos en la función pública y quede con condena sin cárcel o en suspenso; las SAPEM seguirían siendo negocio en todos los sentidos, después de todo nadie puede ser juzgado dos veces por la misma causa.

Una enfermedad contagiosa

La cultura bipartidista ha degenerado en la impotencia de los actores políticos de siempre, para renovar esperanzas. El sistema político está senil, no muy lejos de la temida demencia. Las barrabasadas en los desbordes del nepotismo en los que mueven las palancas. La mentira, con que se disfrazan otras alternativas menores, por izquierda y derecha no pueden seguir disimulando que han ido asimilándose, incluso alquilándose por conchabos para familiares entre el funcionariato del poder.

La esclerosis se reveló contagiosa. Y como toda enfermedad -si no se está vacunado contra ella- no respeta ideologías. Porque lo que hace falta es sacudirse la mugre del bipartidismo cómplice y antes de hacer el movimiento que revolucione organizadamente el presente y el futuro de nuestra comunidad; se debe realizar un primer ejercicio: mirarnos hacia adentro de nosotros mismos, y preguntarnos si realmente estamos dispuestos a cambiar todo lo que haya que cambiar, o si como muchos -porque son muchos- preferimos seguir dormitando en los pliegues de una casta dominante que pretende hacerle creer a la sociedad que 770 votos para un lado o el otro definen quien se queda con la virtud y la honestidad, mientras de cuerpo y alma se han entregado al goce del modelo que mienten combatir.

Si del necesario ejercicio autocrítico surge otra fuerza, política por supuesto, deberá sustentarse en el reconocimiento de los errores históricos propios, para que lo nuevo que se construya no sea un nuevo amontonamiento, sino una herramienta guiada con propósito liberador pensando en las jóvenes generaciones y en las que vendrán después, porque la historia no comienza cuando uno llega, ni termina cuando uno se va.

Sino que lo diga el gobernador, quien por manejar todas las llaves, cerraduras y picaportes, ahora no le encuentra salida a sus propios miedos. Una ciudadanía empobrecida y endeudada critica desde una posición muy incómoda contra la ausencia de soluciones para su presente, como parte de una sociedad de consumo reclama entre murmullos mayor equidad en la distribución de lo que sabe o intuye que hay, en el espacio público manejado por el viejo sistema, pero no genera para sí misma ningún proyecto. Sumida en sus aflicciones cotidianas, tampoco le es propuesto nada nuevo desde ningún sector, otro modelo digno por el cual luchar.

Entonces se autoinculpa, se victimiza, reniega de sí misma, de la política y se la dejan de nuevo a los pies de los que ya no pueden ni saben conducir un proceso social porque lo han agotado. El telón se abrirá entonces para una escenografía extraña: jueces, inculpados, abogados del diablo, ruidos, decorados para un poder que ofrendando algún sacrificio propio, simulará juicios y castigos ejemplificadores para remozarse y ganar tiempo ante una comunidad enojada y huérfana de propuestas.

Otra vuelta de tuerca contra el pueblo. Renovación y cambio de intendencias paralelas y empresarios para el mismo viejo negocio. Y el perro del vecino que sigue -infructuosamente- intentando morderse la cola.

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