Si algo le faltaba a la semana que pasó, con el protagonismo absoluto en la agenda pública del conflicto educativo por el Profesorado Castro Barros, era la intervención de la Iglesia Católica riojana, y de un modo tan contundente. La misiva que el Obispo Marcelo Colombo le envió al gobernador Beder Herrera – y que este domingo se leerá en todas las iglesias cuando se celebren las misas dominicales – dice mucho en forma explícita, pero mucho más de modo implícito.
El prelado manifiesta expresamente la voluntad de “declinar la continuación de las obras de restauración de la Iglesia Catedral”, aclarando que las mismas fueron “iniciadas en tiempos del obispo precedente (Roberto Rodriguez)”. Y relata que tal gesto busca aportar soluciones a “una problemática (el reclamo de los estudiantes del Instituto Castro Barros) que golpea nuestro corazón de pastores y nos pide una respuesta que contribuya al bien común de esta querida provincia”.
La carta también visibiliza la reacción de la Iglesia frente al desalojo que por orden judicial llevó adelante la Policía: “Las escenas de desalojo ordenadas judicialmente nos provocan una gran congoja y nos hacen temer por los jóvenes y docentes afectados”. Se entiende que hace mención al despeje del Instituto Castro Barros (sobre calle Copiapó), el día miércoles 23, donde se vivieron momentos de tensión, forcejos, golpes e insultos entre las fuerzas de seguridad y los alumnos y quienes los acompañaban en la protesta.
Ante este panorama, y tomando nota de “la escasez de recursos económicos para afrontarlas así como la situación económica general que aqueja a diversos sectores de la población”, se determina declinar los fondos para la restauración de la Catedral. Destaca Colombo que “quizás en el futuro” pueda concluirse, especificando que se haría “con la contribución voluntaria de la población”. Y por si alguien no entendió el mensaje, lo subraya: “De todas maneras, no nos parece lo más importante hoy”. Luego expresa el deseo de que ese dinero se destine a la construcción del edificio del Profesorado, y que hasta tanto ello ocurra, ofrece aulas del Colegio Pio XII para el dictado de clases. El Gobierno ya respondió, a través del ministro de Educación, Walter Flores, que no pueden aceptar la propuesta ya que se trata de montos con un destino específico, no obstante, agradeció el gesto. Aunque la respuesta oficial llegó rápidamente, el ofrecimiento ya estaba instalado en la agenda mediática y de allí se reforzará hacia la comunidad católica a través de las misas dominicales.
Más allá de las palabras
Cabe prestar atención a los párrafos de la carta donde se citan palabras del Papa Francisco: “El conflicto no puede ser ignorado o disimulado. Ha de ser asumido”. Lejos están de ser azarosas, en especial teniendo en cuenta el destinatario de la misiva es la principal autoridad política de la Provincia.
Del mismo modo, no es casual que se elogie en los párrafos finales el rol de los educadores, profesión para la que se están formando los estudiantes del Instituto Castro Barros, y que reclaman hacerlo en condiciones dignas. Estas palabras son reforzadas por la citación del verso “qué lindo oficio, magia del pueblo en las aulas, milagro de alfarería, sonrisa de la mañana”, extraído de la zamba “Rosarito Vera, maestra”, letra de Félix Luna y música de Ariel Ramírez.
La inclusión de la figura de Rosarito, la misma que fundó el primer Jardín de infantes del país en el lugar al que los futuros docentes riojanos piden volver (el ex edificio de la Escuela Normal), termina de cerrar un mensaje que dice mucho más de lo que está escrito.
“Palotes, sumas y restas tus armas son, maestrita, ganando mansas batallas, ganándolas día a día”, concluye la canción. Y deja pensando.




