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¿Paseo cultural, centro comercial o escuela?, otra vez el debate

Nuevamente, el histórico edificio de la calle Pelagio B. Luna vuelve a estar en el centro del debate. A pocos años de que se iniciara la conversión del edificio que durante más de un siglo albergó a varias generaciones de niños y jóvenes que buscaban educarse, la polémica se reabre con el reclamo de los estudiantes del Profesorado Castro Barros.

Larga fue la batalla que emprendió el Gobierno primero para convencer a las distintas comunidades educativas que allí encontraban sus espacios formativos (desde nivel inicial hasta el Profesorado) de la conveniencia de trasladarse a otros espacios – provisorios – con el fin de que se refaccionaran las instalaciones centenarias. Luego tocó lidiar con el reclamo de distintos sectores sociales que se despertó tras enterarse de que la intención era refuncionalizar el espacio para transformarlo en un centro cultural. “La escuela shopping”, como titularon medios nacionales (La Nación, Perfil, El Trece) y desde entonces el mote no ha podido eliminarse.

Con el resurgimiento del malestar social, debido a la promesa incumplida de construcción de un nuevo edificio para el Instituto Castro Barros, y el reclamo de devolución del edificio histórico, la polémica se reabre en torno a la función social del hoy llamado “Paseo Cultural Pedro I. de Castro Barros”.

Las imágenes de los estudiantes del Profesorado reclamando que el lugar vuelva a sus funciones históricas han calado hondo. Tanto es así que en una encuesta del sitio web del Diario El Independiente, donde se consultaba a los lectores qué debería hacerse ante la situación del Instituto Castro Barros, arroja resultados que orientan sobre la visión social del tema. Más de un 80 por ciento de los que respondieron (unas 500 personas), consideraba que el Gobierno debía devolver el edificio histórico para uso educativo del Profesorado. Mientras que un 10 por ciento creía que debía refaccionar íntegramente el edificio actual (sobre calle Copiapó); otro 5 por ciento pensaba que “el reclamo tiene intenciones políticas” y un 2 por ciento que el edificio de Copiapó ya está en condiciones.

Encuesta EID

La discusión se instaló de tal modo que la semana que pasó debieron salir públicamente a explicar las actividades culturales que en el edificio histórico se cumplen o que está previsto que se cumplan, tanto el secretario de Cultura, Pedro Agost, como la directora del Paseo, Silvia Quintero Elías. La funcionaria dio a conocer un informe donde destaca que el “uso gratuito, abierto y popular, legitima la existencia del paseo cultural. Si así no fuera, no se podría explicar el paso de miles y miles de riojanos por sus espacios, la realización de los principales eventos sociales  de La Rioja en los mismos y la incesante llegada de nuevos pedidos para su uso a futuro”. “Toda la gama de expresiones culturales en el más profundo y acabado sentido del término, han tenido por escenario este lugar, dando vida permanente a un espacio donde muy pocos y contados días al año, no hay al menos una actividad social. Tal es el nivel de uso que los riojanos le dan a Su paseo cultural”, añade.

Sin embargo, para otras voces que en estas semanas se hicieron escuchar, la realidad demuestra que la intención gubernamental lejos está de  priorizar la cultura, cuando lo que se observa en el día a día es que allí sólo funcionan comercios (restaurante, cines, heladería). El concepto de “escuela shopping” volvió a circular. Es otra de las consecuencias no deseadas de un conflicto que sigue dando dolores de cabeza al Gobierno provincial.

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