Carlos Brizuela, el padre de una joven asesinada a sangre fría por un efectivo de la policía provincial, denunció que el gobierno riojano le ofreció 300.000 pesos y él los devolvió.
Brizuela es el padre de Belén, una adolescente de 15 años que murió en 2012 en la ciudad donde vivía, Aimogasta, 100 kilómetros al norte de la capital riojana.
La chica había asistido a un baile popular con amigos y al salir en la madrugada ella y otro muchacho fueron interceptados por un par de policías armados.
Uno de ellos le disparó un tiro de escopeta que le atravesó el cráneo, ingresando por el ojo y le causó la muerte instantánea.
Ayer Brizuela relató a la filial local de Radio La Red que unos seis meses después del asesinato recibió «un depósito de 300.000 pesos» en su cuenta bancaria y que cuando averiguó su origen a través del gerente, le dijeron que «el dinero provenía del tesoro provincial».
«Lo consulté con mi abogado y me dijo que inmediatamente lo devuelva, así que eso hice”,relató el padre de Belén. Brizuela comentó que, como el gobierno se había comprometido a ayudarlo a solventar los gastos del sepelio y posterior juicio por la muerte de su hija, en principio entendió que esa podía ser la finalidad, pero «nadie» se comunicó con él «para avisar del depósito, ni luego para preguntar por la devolución del dinero».
Dijo que recién lo comentaba ahora «porque antes la gente lo había distorsionado tanto, decían que yo había vendido la vida de mi hija. Por eso me calle la boca”.




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