La Rioja en Brasil: Curitiba, la ciudad que deben conocer los candidatos

310814_2492997004245_788078594_nUbicada a casi mil metros de altitud y distante unos 110 kilómetros del Atlántico, Curitiba, la ciudad en la que llueve al menos unos minutos cada día, debe su belleza mucho menos a la naturaleza que al esmerado trabajo de los miles de alemanes, polacos, ucranianos e italianos que reforzaron su población durante el siglo XIX.

La capital del estado de Paraná es la metrópolis más ‘primermundista’ de Brasil. Su urbanismo ha sido optimizado en las últimas décadas a partir de un ‘plan director’ que la convirtió en una de las ciudades con mejor calidad de vida del país, la que posee mayor cantidad de área verde por habitante unos 50 metros cuadrados y una de las más limpias del continente.

La ‘estrella’ de la urbanización curitibana es el transporte público, el cual fue cuidadosamente planificado y eficazmente ejecutado, lo que lo hizo sencillamente ejemplar.

El perfil modernista y emprendedor de la capital provincial más rica del sur de Brasil parece contrastar con los atrasos que sufrieron las obras de la Arena da Baixada, que llevaron a la Fifa a amenazar con retirar a la ciudad de la nómina de ciudades sede.

Su desarrollo se inició hace 30 años. El transporte público eficiente y sus parques son dos logros. El gancho de la capital del estado de Paraná viene por el lado de la sustentabilidad y la ecología, dos palabras que están de moda en la actualidad, pero que en esta ciudad ya son cosa de más de tres décadas.

De hecho, explica Fernando Hinojosa, arquitecto ecologista y catedrático nacional, Curitiba es pionera a escala mundial de la programación urbanística sustentable; un proceso que luego fue adoptado por varios países.

“Es una ciudad verde, diseñada para el ciudadano. En ella los edificios rodean a la naturaleza y no al revés, como sucede en muchas metrópolis. Es una ciudad pionera en, por ejemplo, cerrar el Centro Histórico a los vehículos y volverlo peatonal”. Pero el aporte sustentable de Curitiba tiene más alcances, complementa Christian Wiese, arquitecto ecuatoriano.

“Fue la primera en realizar una planificación urbana eficiente y completa. Su forma de registro de planos municipales fue copiada por muchos municipios de varias urbes. También su administración es muy ágil”.

Curitiba ofrece más, señala Wiese. Fue una de las primeras en poner a punto las fachadas y terrazas verdes y en lograr la calificación LEED, la más alta distinción ecológica que tiene el planeta. Entre los beneficios de estas prácticas, se anota un ahorro sustancial del consumo de energía eléctrica y una mejor regulación del clima (las temperaturas de los microclimas bajaron). Esto hizo que, curiosamente, la plusvalía de la ciudad sea muy elevada, al igual que los arriendos. Y que la urbe tenga un alto desarrollo comercial. Esta cualidad de sostenible, la capital paranaense no la adquirió de la noche a la mañana, explican Josep María Montaner y Zaida Muxi, en una nota de La Vanguardia digital.

“La consolidación del modelo Curitiba fue posible gracias a 30 años de desarrollo de proyecto urbano promovido por un equipo multidisciplinar de arquitectos, urbanistas, ingenieros, geógrafos, economistas, abogados, sociólogos, historiadores y otros técnicos”.

La sustentabilidad de Curitiba (Pinar, en la lengua autóctona) se sostiene en cuatro ejes, explica el http://www.arqa.com: planificación urbana, transporte, medioambiente y programas sociales.

La clave del modelo de Curitiba es su elaborado sistema de transporte público, columna vertebral del funcionamiento de la ciudad. Con los años, este sistema se ha perfeccionado hasta llegar a los autobuses biarticulados rojos que circulan por un carril propio y disponen de estaciones tubo.

La segunda gran característica de Curitiba es el inmenso sistema de parques que, además, sirven de drenaje de toda el área urbana. En 20 años se pasó de 0,5 m2/habitante a 51 m2/habitante. Como afirma La Vanguardia, parte importante de estos parques se ha situado en antiguas canteras y recintos industriales, lo cual ha permitido unas intervenciones mínimas y graduales para irlos regenerando y haciendo utilizables por la ciudadanía.

La crítica es que, por el contrario de los parques, la vivienda social no ha tenido un desarrollo importante porque es más costosa en construcción y mantenimiento y menos publicitaria. No obstante, en los últimos años se han dictado políticas para promover esta tipología y la construcción de hospitales.