Peritos judiciales del Instituto de Criminalística de la Universidad Nacional de Tucumán estudian a pedido del juez Carlos Villafuerte Ruso si el helicóptero de Carlos Menem Jr. fue baleado en vuelo antes de que se precipitara y causara su muerte y la del automovilista Silvio Oltra, en marzo de 1995.
La medida fue ordenada por el magistrado que lleva adelante la causa con la participación del perito de la querella, Enrique Prueger, director de un Instituto de Criminalística de Neuquén, quien indicó que presentó la documentación de sus estudios y las conclusiones y son los peritos judiciales los que deberán determinar si coinciden o no con esos resultados.
A su vez, anticipó el 18 de abril pasado que «lo concluyente de la pericia es que el helicóptero estaba en vuelo cuando recibió al menos cinco disparos de fusil» y lo pudieron determinar «con sólo el 15 por ciento de los restos de la máquina que se preservaron».
«Estamos ante un caso de doble homicidio que se quiso tapar como si fuera un accidente», dijo y agregó que «el solo hecho de tapar esto y mantenerlo como si fuera un accidente durante 19 años indica que lo querían matar simplemente».
Destacó que «este caso siempre se discutió porque lo que se quería tapar era el asesinato de Carlitos y por ende el que iba con él, Silvio Oltra».
Prueger aseguró que «los disparos los realizaron dos o más personas ubicadas en tierra tanto del lado derecho y del izquierdo en el momento en que tuvieron visión de la máquina».
Rechazó que «Carlitos hubiera venido jugando con el helicóptero como se quiso hacer creer y por eso enganchó una línea de cables». «Lo que estaba haciendo -precisó- eran maniobras evasivas al recibir los impactos en el fuselaje del helicóptero con tan mala suerte que por la forma en que enganchó la línea no funcionó el corta cables de la aeronave».
La caída del helicóptero se produjo el 15 de marzo de 1995 en la localidad de San Nicolás, a 230 kilómetros al norte de Buenos Aires y le costó la vida al hijo del entonces presidente Carlos Menem y a Oltra. Zulema Yoma, querellante en la causa, afirmó siempre que su hijo fue víctima de un atentado.


