El 8 de marzo se tendrían que concretar las internas cerradas para el bederismo. En un principio se iban a realizar dentro del Partido Justicialista, pero luego el gobernador dijo que se podrían dar en el partido Frente del Pueblo.
Hasta ahora solo quedó en anuncio, mientras que la Nación solicitó formalmente un acuerdo político entre Luis Beder Herrera y Ricardo Quintela, el intendente de la Capital, que hoy está en Buenos Aires.
Dentro del sector del mandatario provincial se abrió un fuerte debate, ya que ir a internas en el Frente del Pueblo, deja a las autoridades sin cargo, como así también fuera del partido. Es decir, la expulsión en puerta de la Casa de Todos.
Hoy casi todos los candidatos a gobernador del bederismo son autoridades del Consejo Provincial del PJ, como del departamental, y cambiar de signo político a un año de las elecciones es peligroso.
Lo cierto que todos dicen que están a gusto de competir, pero en privado ven las elecciones internas muy desinfladas. Ir al 8 de marzo, los bederistas deben suspender sus vacaciones y hacer campaña con 50 grados a la sombra, mientras que el gobernador dijo que no habrá dinero para nadie.
Alguien dentro del bederismo con mente fría se dio cuenta que los grandes beneficiarios de las internas serán Julio Martínez y Ricardo Quintela, ya que el 8 de marzo sabrán cuantos votos puede llevar el sector del gobernador.
De salir un candidato, lo haría con menos de 15 mil votos en toda la provincia, y lo pondría en el mismo escalón que un concejal electo.
El fin de semana en la Finca La Seis solo pasó el ministro de Gobierno, Claudio Saúl, y los habituales comensales de Anguinán. Casi nada se habló de política, ya que la mayoría de los funcionarios aprovechó el fin de semana largo.
Beder Herrera avaló las internas y dejó en manos de quienes aspiran a sucederlo, que decidan si participan o no, ya que el viernes finaliza la actividad gubernamental. El regreso será luego de la Chaya, pese que la feria estival finaliza el 31 de enero.
Sergio Casas, Javier Tineo, Teresita Madera, Néstor Bosetti, Alberto Paredes Urquiza, Claudio Saúl, entre otros, esperan que los convoquen, al tiempo que nadie habla lo que ellos tampoco quieren hablar. Es un juego de palabras para decir que las internas, hoy, están desinfladas.
En voz baja, una porción del bederismo ve que no hay ánimo en la Residencia para que el sucesor sea del mismo sector. Las malas lenguas lo ven a su jefe a gusto con el crecimiento del radicalismo.






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