Armando Molina fue autorizado por el intendente para hablar con todos los sectores políticos y el viceintendente cumplió a rajatabla. En ese marco, el titular del Concejo Deliberante se reunió con los operadores políticos del vicegobernador Sergio Casas.
Así el casismo empezó a entablar relaciones, especialmente en el departamento Capital, en donde el quintelismo sigue fuerte, más allá de las críticas mediáticas y favorecido por la implosión del bederismo.
La cumbre entre el quintelismo y el casismo se dio en la confitería del hotel King, un sitio habitual de reuniones políticas y poco promocionado por los medios.
El casismo está liderado por el propio titular del Poder Legislativo junto al secretario general de la Gobernación, Alberto Paredes Urquiza, quien será candidato a intendente, y el secretario de Tierras, Ariel Puy Soria, entre otros que habitualmente aparecen en selfie, detestadas por el bosettismo.
El casismo diagramó un arco dirigencial casi en toda la provincia, con el apoyo de intendentes, diputados y concejales, como así también propios funcionarios del gobierno provincial. Sin embargo, está flaco en el departamento Capital.
El municipio ahogado financieramente por la provincia terminó el año casi indemne con la inauguración de obras municipales en la Capital, y financiado por la Nación con la puesta en marcha del moderno sistema de transporte público y de recolección de residuos, identificado como EASY.
Fuera de las bajas clásicas en épocas electorales, el quintelismo tiene un armado en todo el departamento, que le da tranquilidad de afrontar las elecciones y pelear en las urnas para continuar con el manejo del municipio.
Bajo ese escenario, el casismo se sentó con el quintelismo para hablar más allá de las elecciones internas, previstas –hasta ahora- para el 8 de marzo. Hubo chicanas tradicionales sobre el 1 y el 2 en caso de llegar a un acuerdo electoral, mientras que el gobernador bajó su perfil para que el bederismo diseñe su propia estrategia.
Tras de ello, Molina le llevó el mensaje del casismo al intendente, quien también tiene una buena relación con el ministro de Gobierno, Claudio Saúl.
Solo el jefe comunal escuchó, ya que está ofuscado con la provincia porque dejó de pagar casi 600 sueldos de empleados municipales, con el propósito de complicar la relación de la institución con los trabajadores.
Y le pidió a sus funcionarios comprometerse con la gestión debido que su objetivo político es ser gobernador el año que viene y ya se lo dijo a Beder Herrera, a través del ministro del Interior, Florencio Randazzo.





